La Ilíada (en griego antiguo Ἰλιάς: Iliás; en griego ... _...

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  • La Ilada (en griego antiguo : Ilis; en griego moderno : Ilida) es unaepopeya griega y el poema ms antiguo escrito de la literatura occidental. Seatribuye tradicionalmente a Homero. Compuesta en hexmetros dactlicos,consta de 15.693 versos (divididos por los editores, ya en la antigedad, en 24cantos o rapsodias) y su trama radica en la clera de Aquiles (, mnis).Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 das en el dcimo y ltimo ao dela guerra de Troya. El ttulo de la obra deriva del nombre griego de Troya, lin.Tanto la Ilada como la Odisea fueron consideradas por los griegos de la pocaclsica y por las generaciones posteriores como las composiciones msimportantes en la literatura de la Antigua Grecia y fueron utilizadas comofundamentos de la pedagoga griega. Ambas forman parte de una serie msamplia de poemas picos de diferentes autores y extensiones denominado ciclotroyano; sin embargo, de los otros poemas, nicamente han sobrevividofragmentos.

  • Homero

    La IladaePUB v1.3

    Perseo 19.05.12

  • Ttulo original: IlisHomero, siglo VIII a.C.Diseo/retoque portada: Perseo

    Editor original: Perseo (v1.0 a v1.3)Correccin de erratas: PerseoePub base v2.0

  • Canto I*

    Peste Clera

    * Despus de una corta invocacin a la divinidad para que cante la perniciosa ira deAquiles, nos refiere el poeta que Crises, sacerdote de Apolo, va al campamento aqueopara rescatar a su hija, que haba sido hecha cautiva y adjudicada como esclava aAgamenn; ste desprecia al sacerdote, se niega a darle la hija y lo despide conamenazadoras palabras; Apolo, indignado, suscita una terrible peste en el campamento;Aquiles rene a los guerreros en el gora por inspiracin de la diosa Hera, y, habiendodicho al adivino Calcante que hablara sin miedo, aunque tuviera que referirse a Agamenn,se sabe por fin que el comportamiento de Agamenn con el sacerdote Crises ha sido lacausa del enojo del dios. Esta declaracin irrita al rey, que pide que, si ha de devolver la

  • esclava, se le prepare otra recompensa; y Aquiles le responde que ya se la darn cuandotomen Troya. As, de un modo tan natural, se origina la discordia entre el caudillo supremodel ejrcito y el hroe ms valiente. La ria llega a tal punto que Aquiles desenvaina laespada y habra matado a Agamenn si no se lo hubiese impedido la diosa Atenea; entoncesAquiles insulta a Agamenn, ste se irrita y amenaza a Aquiles con quitarle la esclavaBriseida, a pesar de la prudente amonestacin que le dirige Nstor; se disuelve el gora yAgamenn enva a dos heraldos a la tienda de Aquiles que se llevan a Briseide; Ulises yotros griegos se embarcan con Criseida y la devuelven a su padre; y, mientras tanto, Aquilespide a su madre Tetis que suba al Olimpo e impetre de Zeus que conceda la victoria a lostroyanos para que Agamenn comprenda la falta que ha cometido; Tetis cumple el deseo desu hijo, Zeus accede, y este hecho produce una violenta disputa entre Zeus y Hera, a quienesapacigua su hijo Hefesto; la concordia vuelve a reinar en el Olimpo y los dioses celebran unfestn esplndido hasta la puesta del sol, en que se recogen en sus palacios.

    1 Canta, oh diosa, la clera del Pelida Aquiles; clera funesta que caus infinitos malesa los aqueos y precipit al Hades muchas almas valerosas de hroes, a quienes hizo presade perros y pasto de aves cumplase la voluntad de Zeus desde que se separarondisputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.

    8 Cul de los dioses promovi entre ellos la contienda para que pelearan? El hijo deLeto y de Zeus. Airado con el rey, suscit en el ejrcito maligna peste, y los hombres

  • perecan por el ultraje que el Atrida infiriera al sacerdote Crises. ste, deseando redimir asu hija, se haba presentado en las veleras naves aqueas con un inmenso rescate y las nfulasde Apolo, el que hiere de lejos, que pendan de ureo cetro, en la mano; y a todos losaqueos, y particularmente a los dos Atridas, caudillos de pueblos, as les suplicaba:

    17 Atridas y dems aqueos de hermosas grebas! Los dioses, que poseen olmpicospalacios, os permitan destruir la ciudad de Pramo y regresar felizmente a la patria! Poneden libertad a mi hija y recibid el rescate, venerando al hijo de Zeus, a Apolo, el que hiere delejos.

    22 Todos los aqueos aprobaron a voces que se respetara al sacerdote y se admitiera elesplndido rescate; mas el Atrida Agamenn, a quien no plugo el acuerdo, le despidi demal modo y con altaneras voces:

    26 No d yo contigo, anciano, cerca de las cncavas naves, ya porque ahora demorestu partida, ya porque vuelvas luego, pues quizs no te valgan el cetro y las nfulas del dios.A aqulla no la soltar; antes le sobrevendr la vejez en mi casa, en Argos, lejos de supatria, trabajando en el telar y aderezando mi lecho. Pero vete; no me irrites, para quepuedas irte ms sano y salvo.

    33 As dijo. El anciano sinti temor y obedeci el mandato. Fuese en silencio por laorilla del estruendoso mar; y, mientras se alejaba, diriga muchos ruegos al soberano Apolo,a quien pari Leto, la de hermosa cabellera:

    37 yeme, t que llevas arco de plata, proteges a Crisa y a la divina Cila, e imperasen Tnedos poderosamente! Oh Esminteo! Si alguna vez adorn tu gracioso templo o quem

  • en tu honor pinges muslos de toros o de cabras, cmpleme este voto: Paguen los dnaosmis lgrimas con tus flechas!

    43 As dijo rogando. Oyle Febo Apolo e, irritado en su corazn, descendi de lascumbres del Olimpo con el arco y el cerrado carcaj en los hombros; las saetas resonaronsobre la espalda del enojado dios, cuando comenz a moverse. Iba parecido a la noche.Sentse lejos de las naves, tir una flecha y el arco de plata dio un terrible chasquido. Alprincipio el dios disparaba contra los mulos y los giles perros; mas luego dirigi susamargas saetas a los hombres, y continuamente ardan muchas piras de cadveres.

    53 Durante nueve das volaron por el ejrcito las flechas del dios. En el dcimo, Aquilesconvoc al pueblo al gora: se lo puso en el corazn Hera, la diosa de los nveos brazos,que se interesaba por los dnaos, a quienes vea morir. Acudieron stos y, una vez reunidos,Aquiles, el de los pies ligeros, se levant y dijo:

    59 Atrida! Creo que tendremos que volver atrs, yendo otra vez errantes, siescapamos de la muerte; pues, si no, la guerra y la peste unidas acabarn con los aqueos.Mas, ea, consultemos a un adivino, sacerdote o intrprete de sueos pues tambin elsueo procede de Zeus, para que nos diga por qu se irrit tanto Febo Apolo: si estquejoso con motivo de algn voto o hecatombe, y si quemando en su obsequio grasa decorderos y de cabras escogidas, querr librarnos de la peste.

    68 Cuando as hubo hablado, se sent. Levantse entre ellos Calcante Testrida, el mejorde los augures conoca lo presente, lo futuro y lo pasado, y haba guiado las naves aqueas

  • hasta Ilio por medio del arte adivinatoria que le diera Febo Apolo, y benvolo los arengdiciendo:

    74 Oh Aquiles, caro a Zeus! Mndasme explicar la clera de Apolo, del dios quehiere de lejos. Pues bien, hablar; pero antes declara y jura que ests pronto a defendermede palabra y de obra, pues temo irritar a un varn que goza de gran poder entre los argivostodos y es obedecido por los aqueos. Un rey es ms poderoso que el inferior contra quien seenoja; y, si bien en el mismo da refrena su ira, guarda luego rencor hasta que lograejecutarlo en el pecho de aqul. Dime, pues, si me salvars.

    84 Y contestndole, Aquiles, el de los pies ligeros, le dijo:85 Manifiesta, deponiendo todo temor, el vaticinio que sabes; pues por Apolo, caro a

    Zeus; a quien t, Calcante, invocas siempre que revelas orculos a los dnaos!, ninguno deellos pondr en ti sus pesadas manos, cerca de las cncavas naves, mientras yo viva y veala luz ac en la tierra, aunque hablares de Agamenn, que al presente se jacta de ser enmucho el ms poderoso de todos los aqueos.

    92 Entonces cobr nimo y dijo el eximio vate:93 No est el dios quejoso con motivo de algn voto o hecatombe, sino a causa del

    ultraje que Agamenn ha inferido al sacerdote, a quien no devolvi la hija ni admiti elrescate. Por esto el que hiere de lejos nos caus males y todava nos causar otros. Y nolibrar a los dnaos de la odiosa peste, hasta que sea restituida a su padre, sin premio nirescate, la joven de ojos vivos, y llevemos a Crisa una sagrada hecatombe. Cuando as lehayamos aplacado, renacer nuestra esperanza.

  • 101 Dichas estas palabras, se sent. Levantse al punto el poderoso hroe AgamennAtrida, afligido, con las negras entraas llenas de clera y los ojos parecidos al relumbrantefuego; y, encarando a Calcante la torva vista, exclam:

    106 Adivino de males! Jams me has anunciado nada grato. Siempre te complaces enprofetizar desgracias y nunca dijiste ni ejecutaste nada bueno. Y ahora, vaticinando ante losdnaos, afirmas que el que hiere de lejos les enva calamidades, porque no quise admitir elesplndido rescate de la joven Criseide, a quien anhelaba tener en mi casa. La prefiero,ciertamente, a Clitemnestra, mi legtima esposa, porque no le es inferior ni en el talle, ni enel natural, ni en inteligencia, ni en destreza. Pero, aun as y todo, consiento en devolverla, siesto es lo mejor; quiero que el pueblo se salve, no que perezca. Pero preparadme prontootra recompensa, para que no sea yo el nico argivo que sin ella se quede; lo cual noparecera decoroso. Ved todos que se va a otra parte la que me haba correspondido.

    121 Replicle enseguida el celerpede divino Aquiles:122 Atrida gloriossimo, el ms codicioso de todos! Cmo pueden darte otra

    recompensa los magnnimos aqueos? No sabemos que existan en parte alguna cosas de lacomunidad, pues las del saqueo de las ciudades estn repartidas, y no es convenienteobligar a los hombres a que nuevamente las junten. Entrega ahora esa joven al dios, y losaqueos te pagaremos el triple o el cudruple, si Zeus nos permite algn da tomar la bienmurada ciudad de Troya.