Perfil Sociolingüístico de Lenguas Mapuche y Aymara en la Región Metropolitana

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PERFIL SOCIOLINGÜÍSTICO DE LENGUAS MAPUCHE Y AYMARA EN LA REGIÓN METROPOLITANA θ θ θ θ λ λ λ λ η η η η ŋ ŋ ŋ ŋ ð ð ð ð
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Este documento constituye el informe final del proyecto “Perfil Sociolingüístico de Lenguas Mapuche y Aymara en la Región Metropolitana”, realizado por la Universidad Tecnológica Metropolitana a través del Centro de Desarrollo Social, en convenio la Dirección Nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, a través de la Unidad de Cultura y Educación de la Dirección Nacional.

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PERFIL SOCIOLINGSTICO DE LENGUAS MAPUCHE Y AYMARA EN LA REGIN METROPOLITANA

PERFIL SOCIOLINGSTICO DE LENGUAS MAPUCHE Y AYMARA EN LA REGIN METROPOLITANA

PERFIL SOCIOLINGISTICO DE LENGUAS MAPUCHE Y AYMARA EN LA REGIN METROPOLITANA Corporacin Nacional De Desarrollo Indgena CONADI Director Nacional Alvaro Marifil Hernndez Fondo de Cultura y Educacin Direccin Nacional Universidad Tecnolgica Metropolitana Rector Luis Pinto Faverio Vicerrectora de Transferencia Tecnolgica y Extensin Centro de Desarrollo Social Registro de Propiedad Intelectual Inscripcin N 1899 ISBN (1): 978-956-759-10-9 Santiago, Chile, Julio de 009 Investigadores: Hans Gundermann Krll Luis Godoy Saavedra Jaqueline Caniguan Caniguan Elas Ticona Mamani Ernesto Castillo Narbona Alejandro Clavera Cruz Cesar Fandez Lagos Editores Luis Godoy Saavedra Mario Torres Alcayaga Revisin de Estilo Cristian Romero Mayorga Supervisin y Revisin CONADI Necul Painemal Morales Dr. (c) Lingstica Diseo y Diagramacin Andrea Meza Navarro Juan Pablo de Gregorio Impreso por LOM Ediciones, Santiago de Chile, Julio de 009 PROHIBIDA LA COMERCIALIZACIN TOTAL O PARCIAL EN CUALQUIER FORMA Y POR CUALQUIER MEDIO. SE AUTORIZA REPRODUCCIN MENCIONANDO LA FUENTE.

P R E S E N TA C I NDEL DIRECTOR NACIONAL DE CONADI

En los lineamientos de la poltica Indgena del Gobierno de la Presidenta Sra Michelle Bachelet Jeria se presenta como un hito histrico el reconocimiento de los pueblos indgenas tanto en el marco jurdico como en el imaginario de la sociedad a travs de la aplicacin del Re-conocer, el pacto social por la multiculturalidad. Entre los mas destacados tpicos de los Compromisos presidenciales estn: la Participacin de los pueblos indgenas, Reconocimiento y profundizacin de derechos de los pueblos indgenas, Poltica indgena urbana, Poltica de educacin, de cultura y de hogares indgenas, la Mujer indgena y de su rol como transmisora de la cultura y el Desarrollo integral, conectividad y cobertura rural indgena. Entre los logros de estos compromisos a respecto de la cultura y educacin de los pueblos fue la culminacin de la Fundacin de dos Academias de la lengua indgena, la Academia de la lengua Rapa Nui y la Academia de la lengua Aymara durante el ao 2008, esperando la Fundacin de la Academia de la lengua mapuche durante el ao 2009. Estos eventos son la respuesta adecuada de la institucionalidad ante el acelerado deterioro del desempeo de las lenguas indgenas producto de la negacin de su presencia a travs de la historia en nuestras sociedades y que en esta dcada se est en franco reconocimiento de la importancia de cada una de ellas en el contexto cultural del pas. Las lenguas indgenas de Chile son consideradas parte del patrimonio inmaterial de la nacin y riqueza de la humanidad. Se parte de la conviccin de que es necesario que el Estado tome acciones que reviertan la situacin de exclusin y minusvaloracin en que se encuentran las lenguas indgenas, debido a las acciones de discriminacin por parte de la sociedad

y a las inacciones, aunque no intencionadas del Estado que en materia de lenguas, no ha preparado ni puesto en prctica un plan destinado a reconocer, orientar, desarrollar o determinar el uso de las lenguas en el pas, para de esta manera revertir la discriminacin que se hace a los hablantes de las lenguas indgenas en los ambientes pluriculturales de las regiones y en el sistema educacional del estado. En el prembulo del Convenio 169 de la Organizacin Internacional del Trabajo se dice que en lugar de las polticas asimilacionistas debe reconocerse las aspiraciones de esos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo econmico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven. Tambin se puede observar en la Parte VI. Educacin y medios de comunicacin, Artculo 28 se seala: Siempre que sea viable, deber ensearse a los nios de los pueblos interesados a leer y escribir en su propia lengua indgena o en la lengua que ms comnmente se hable en el grupo a que pertenezcan. En el segundo prrafo del mencionado Artculo 28 se dice Debern tomarse medidas adecuadas para asegurar que esos pueblos tengan la oportunidad de llegar a dominar la lengua nacional o una de las lenguas oficiales del pas. Y en el tercero se agrega: Debern tomarse disposiciones para preservar las lenguas indgenas de los pueblos interesados y promover el desarrollo y la prctica de las mismas. Los trabajos futuros de las Academias de la lengua indgena en Chile que ha promovido la Corporacin Nacional de Desarrollo Indgena, CONADI, estarn direccionados hacia la realizacin de estas disposiciones, en las que se destaca el respeto hacia la diversidad cultural, al desarrollo de las comunidades y a la mantencin de su cultura y su lengua. La Declaracin Universal de Derechos Lingsticos de 1996 considera que se debe asegurar el respeto y el pleno desarrollo de todas las lenguas y establecerse los principios de una paz lingstica planetaria, justa y equitativa, como factor principal de la convivencia social. Dicha declaracin afirma que para garantizar la convivencia entre comunidades lingsticas, hace falta encontrar unos principios de orden universal que permitan asegurar la promocin, el respeto y el uso social pblico y privado de todas las lenguas, el respeto a la diversidad lingstica y cultural del pas, promueve el dilogo intercultural y ofrecen claras ventajas para la comprensin mutua, la cohesin social, la construccin de una identidad nacional y la pacificacin del pas.

El presente estudio acerca de la situacin sociolingstica de la poblacin indgena urbana, elaborado por la Universidad Tecnolgica Metropolitana de Santiago, es un importante avance del cual la CONADI se congratula y ofrece a la poblacin indgena, as como a las instituciones y profesionales del rea interesados en las lenguas de nuestros pueblos. Las conclusiones a las que se llegue producto de su lectura marcarn una nueva etapa en el quehacer de nuestras instituciones en beneficio de las culturas indgenas de Chile.

ALVARO MARIFIL HERNANDEZ DIRECTOR NACIONAL CONADI

NDICE

9 10 33 40 44 55 71 84 88 88

ANTECEDENTES I SITUACIN SOCIOLINGSTICA EN LA REGIN METROPOLITANA II ACTITUDES ANTE LAS LENGUAS INDGENAS III COMPETENCIA CON EL MAPUZUGUN EN LA REGIN METROPOLITANA IV COMPETENCIA LINGSTICA CON EL MAPUZUGUN: ANLISIS DE CASOS V COMPETENCIA LINGSTICA AYMARA: ANLISIS DE CASOS VI ASPECTOS METODOLGICOS BIBLIOGRAFA ANEXO: INSTRUMENTOS APLICADOS Encuesta sociolingstica a hogares mapuche y aymara de la regin metropolitana

102 Actitudes lingsticas regin metropolitana 104 Instrumento de medicin competencia lingstica aymara 108 Instrumento de medicin de competencia lingstica en mapuzugun

ANTECEDENTESEl presente documento constituye el informe final del proyecto Perfil Sociolingstico de Lenguas Mapuche y Aymara en la Regin Metropolitana, realizado por la Universidad Tecnolgica Metropolitana a travs del Centro de Desarrollo Social, en convenio la Direccin Nacional de la Corporacin Nacional de Desarrollo Indgena, a travs de la Unidad de Cultura y Educacin de la Direccin Nacional. El estudio tiene por objeto elaborar un perfil sociolingstico de la poblacin mapuche y aymara residente en la Regin Metropolitana, que permita tener informacin sobre su competencia y desempeo de las lenguas vernculas, la situacin actual del uso de stas en sus diferentes actividades familiares y/o sociales, la actitud de stas hacia la lengua, entre otros aspectos que permitan disponer de antecedentes suficientes para orientar la poltica pblica de fomento y fortalecimiento de las lenguas indgenas. En el primer captulo se expone la situacin sociolingstica de los hogares mapuche y aymara en la regin, analizndose los procesos de mantenimiento y prdida de la lengua en los distintos niveles generacionales. El segundo captulo expone un anlisis de las actitudes de los hablantes mapuche y aymara con su lengua, as como algunas hiptesis explicativas de las situaciones descritas. El tercer captulo, expone un anlisis estadstico de la competencia lingstica en mapuzugun. Se exponen adems algunas hiptesis explicativas de la situacin analizada. Se excluye de este anlisis la competencia en aymara debido a la baja cantidad de casos encontrados En el cuarto captulo se realiza un anlisis de casos de la competencia lingstica mapuche en la regin, sobre la base de los test de competencias aplicados en el estudio, mientras que el quinto captulo desarrolla un anlisis de casos de la competencia lingstica aymara. En ambos anlisis se trabaja en funcin de identificar la competencia baja, mediana y alta de la lengua y sus caractersticas particulares en el contexto urbano del territorio estudiado. Finalmente, el sexto captulo aborda el trabajo de elaboracin de la muestra, los procedimientos utilizados en el trabajo de campo y el procesamiento de los datos. Se anexan, adems, los instrumentos utilizados en el estudio.

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I. SITUACIN SOCIOLINGSTICA EN LA REGION METROPOLITANA1. Caractersticas socio demogrficas de la poblacin indgena en la Regin Metropolitana de Santiago La Regin Metropolitana congrega en una sola zona geogrfica el grupo numricamente ms significativo de indgenas del pas, con la excepcin de la Araucana. En esta regin se tiene tanto en cifras absolutas (203.950 personas), relativas (un 29,5%) que sobresale notoriamente de las dems regiones de Chile, con la excepcin de la Regin Metropolitana. Esta sigue en importancia a la de la Araucana con 191.454 personas indgenas, lo que equivale a un 27,7% del total nacional (INE-Orgenes, 2002:13). Esta ltima es una realidad social casi en su totalidad urbana y, adems, urbana metropolitana (congregacin de poblacin y vivienda en gran escala). Se trata de una poblacin que presenta distribuciones por edad y sexo normales respecto del pas. En el caso mapuche en particular, la distribucin por edad es incluso un poco ms favorable a los tramos ms jvenes que las medias del pas. Estamos en presencia, por lo tanto, de una poblacin demogrficamente joven, dinmica y en crecimiento.

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Etnia

Edades Hombre 5-14 15-24 25-34 35-44 394 382 291 260 190 102 53 12 23,4% 22,7% 17,3% 15,4% 11,3% 6,1% 3,1% 0,7%

Sexo Mujer 333 416 306 298 241 107 65 19 18,7% 23,3% 17,1% 16,7% 13,5% 6,0% 3,6% 1,1%

Tabla N 1: Totales Distribucin por sexo y edad de la 727 798 597 558 431 209 118 31 21,0% 23,0% 17,2% 16,1% 12,4% 6,0% 3,4% 0,9% poblacin metropolitana

Mapuche

45-54 55-64 65-74 75 y ms Total 5-14 15-24 25-34 35-44

1684 100,0% 15 22 19 15 13 4 5 1 94 16,0% 23,4% 20,2% 16,0% 13,8% 4,3% 5,3% 1,1% 100,0%

1785 100,0% 21 18 15 17 15 7 3 3 99 21,2% 18,2% 15,2% 17,2% 15,2% 7,1% 3,0% 3,0% 100,0%

3469 100,0% 36 40 34 32 28 11 8 4 193 18,7% 20,7% 17,6% 16,6% 14,5% 5,7% 4,1% 2,1% 100,0%

Aymara

45-54 55-64 65-74 75 y ms Total

Nota: Se excluyen no indgenas integrantes de los hogares entrevistados

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En relacin con la inmigracin, alrededor de dos tercios son nacidos en la Regin Metropolitana (un 66,5%) mientras que de los restantes no todos nacieron en comunas de residencia tradicional indgena (renen esta condicin slo un 18,3% de los casos sumando aymaras y mapuches). Se presenta un cierto nmero de casos de integrantes de los hogares nacidos en comunas de otras partes del pas que corresponden a personas no indgenas integrantes de hogares indgenas y de indgenas cuyas familias han vivido procesos migratorios escalonados hasta llegar a la Regin Metropolitana y que por lo tanto nacieron en sitios intermedios. Es el caso, por ejemplo, de comunas urbanas en regiones de vida tradicional indgena (Arica, Iquique, Temuco, Valdivia y Osorno), comunas de la regin central de Chile y algunos nacidos en el extranjero.Tabla N 2: Comuna de nacimiento segn reas de residencia tradicional y no tradicional indgena 86 143 2665 351 15 24 4017 2,1% 3,6% 66,3% 8,7% 0,4% 0,6% 100,0%

reas de residencia Comunas residencia tradicional aymara Comunas residencia tradicional mapuche Comuna urbana en regin de vida tradicional aymara Comuna urbana en regin de vida tradicional mapuche Regin Metropolitana Comunas con baja presencia indgena y otras comunas del resto del pas Nacidos fuera de Chile No sabe, no responde Total

Frecuencia 15 718

Porcentaje vlido 0,4% 17,9%

Ahora, si analizamos la condicin de metropolitano o inmigrante de quienes respondieron la encuesta en los hogares entrevistados (en su mayora jefes de hogar o sus cnyuges, o personas adultas de cada hogar entrevistado), advertiremos con claridad que a medida que tratamos con personas de mayor edad, aumenta el porcentaje de hogares con jefes de hogar o integrantes inmigrantes y, a la inversa si tratamos con personas ms jvenes. Pero, adems, los valores se invierten respecto del conjunto de los individuos considerados en la muestra. Si en un caso se tena un 66,5% de nacidos en la Regin Metropolitana, ahora este porcentaje llega slo a un 39, 6%. Esto indica que luego de transcurridas un par de dcadas de inmigracin a Santiago empiezan a formarse grupos domsticos que no tienen la migracin como un dato

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inmediato de sus trayectorias y biografas, sino que ella ya es un dato de la generacin precedente. Y esto aumenta con el tiempo. Este fenmeno se acenta ms en el caso mapuche que en el aymara debido a que los inicios de la inmigracin son ms antiguos en el primero de estos casos.Inmigrante o metropolitano Edad en decenios Inmigrante 0 27 141 215 260 144 88 19 894 0,0% 41,5% 49,1% 50,4% 67,0% 77,8% 86,3% 76,0% 60,4% 586 Metropolitano 1 38 146 212 128 41 14 6 100,0% 58,5% 50,9% 49,6% 33,0% 22,2% 13,7% 24,0% 39,6% 1 65 287 427 388 185 102 25 1480 Total Tabla N 3: Edad en decenios de los respondentes por hogar (en su mayora 5-14 15-24 25-34 35-44 45-54 55-64 65-74 75 y ms Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% jefes de hogar y otros adultos) segn la condicin de inmigrante o metropolitano

La presencia indgena en Santiago de Chile y sus alrededores es antigua. En la historia moderna del pas ella se gesta con la emigracin desde el centro sur de Chile (mapuches) y, en mucho menor medida, del norte (atacameos, quechuas y aymaras de las regiones de Antofagasta, Tarapac y Arica-Parinacota). La pobreza campesina del sur de Chile y la promesa de trabajo e ingresos en las ciudades del centro del pas que se abren con el crecimiento industrial y la expansin urbana lanzan a ciudades y la urbe capitalina contingentes de mujeres y hombres mapuches. Esto se hace notorio ya hacia la cuarta dcada del siglo XX. Se intensifica en las dcadas posteriores. No es un fenmeno de movilidad espacial que se haya detenido sino que al contrario. Por una parte, sucesivas crisis de la agricultura tradicional del sur de Chile, reconversin productiva, deterioro de los recursos productivos mapuches, contra reforma agraria de la dcada de 1970. Por otra parte, nuevas oportunidades de trabajo estacional o estable se forman con la expansin de la fruticultura de exportacin en el centro del pas, el aumento del empleo con el crecimiento de la economa en las dcadas de 1990 en adelante, la expansin minera en el norte del pas, el desarrollo de la industria

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acucola en el sur, etc. Podra apuntarse, sin embargo, que la movilidad y emigracin mapuche tiene hoy blancos migratorios ms diversos que las grandes ciudades como ocurra antao (Concepcin y Santiago eran las ms importantes). La emigracin andina tendra otra dinmica. Esta es quiz ms masiva que la mapuche, pero se realiza a las ciudades del norte del pas (puertos y ciudades mineras como Arica, Iquique, Antofagasta y Calama) y slo en menor medida a la Regin Metropolitana (el tipo de muestra que fue necesario aplicar para este caso muestra bien el pequeo tamao y dispersin de este sub universo). Es tambin ms reciente que la mapuche. Tampoco corresponde a una emigracin obrera y de trabajadores sin calificacin como es el caso de los mapuches, sino que ms bien de empleados fiscales, pequeos comerciantes, trabajadores por cuenta propia y algunos tcnicos y profesionales.Etnia Mapuche 1920 - 1929 1930 - 1939 1940 - 1949 1950 - 1959 1960 - 1969 1970 - 1979 1980 - 1989 1990 - 1999 2000 - 2008 No sabe, no responde Total 1 11 55 119 223 0,1% 0 ,9% 4,3% 9,3% 7,5% 0 0 7 4 5 6 Aymara 0,0% 0,0% 7,1% 4,0% 5,1% 6,1% 1 11 0,1% 0,8% Total Tabla N 4: Ao de llegada a la Regin Metropolitana del informante o sus antepasados en decenios segn etnia

Ao de llegada

62 4,5% 123 8,9%

228 16,6% 263 19,1% 294 21,4% 185 13,5% 81 5,9%

257 20,1% 274 21,5% 163 12,8% 59 114 4,6% 8,9%

20 20,2% 22 22,2% 22 22,2% 13 99 13,1% 100,0%

127 9,2% 1375 100,0%

1276 100,0%

(se excluyen antecesores no indgenas y otros integrantes del hogar)

Toda vez que la inmigracin a la Regin Metropolitana no se ha detenido, la antigedad de la emigracin determina que un porcentaje relevante de los hogares indgenas de Santiago deba considerarse como metropolitanos. Esto es, formados por hijos, nietos o bisnietos de emigrantes.

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Se trata de personas que corresponden a la primera, segunda y a veces tercera generacin de nacidos en Santiago y sus alrededores. La tabla siguiente muestra cifras y porcentajes que avalan lo que se acaba de enunciar. Por tratarse de una inmigracin ms reciente, la gran mayora de los aymaras metropolitanos entrevistados (datos de respondentes por hogar entrevistado, por lo general adultos) es migrante directo (82,6%), porcentaje que baja considerablemente (57,0%) en el caso mapuche, con inmigraciones bastante ms antiguas. De ello resulta que un 17,4% de los hogares aymaras considerados en el estudio sera metropolitano, mientras que, en el caso mapuche, este porcentaje sube a un 39,7%, a lo que se agrega un 3,3% proveniente de reas no tradicionales (extranjero, otras reas de emigracin).Generacin de migracin Mapuche 818 57,0% Etnia Aymara 76 82,6% 894 58,5% Total Tabla N 5: Generacin de inmigracin de hogar del informante segn la etnia de pertenencia

Migrante directo Migraron los padres, abuelos o bisabuelos

570

39,7%

16 17,4%

586

38,4%

Otras formas (desde el extranjero, otras reas no indgenas, etc.)

47

3,3%

0

0,0%

47

3,1%

Total

1435 100,0%

92 100,0%

1527 100,0%

Los indgenas metropolitanos se encuentran representados en todas las categoras ocupacionales, pero prevalecen claramente en los oficios de empleado (principalmente servicios menores), con un 59,8% del total (un 53,1% en el caso mapuche y un 59,8% en el aymara). Le sigue en importancia la categora de los obreros con un 16,8% del total (un 17,7% en el caso mapuche y ausencia de casos en la muestra aymara). Estos ltimos destacan en el trabajo por cuenta propia con un 33,7% (principalmente en el comercio), en tanto que entre los mapuche esta categora est presente en un 15% de los casos. Tambin entre los mapuche el servicio domstico manifiesta una visible presencia con un 9,8%.

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Categora ocupacional Mapuche Empleador Trabajador por Cuenta Propia Empleado Obrero Servicio domstico Familiar no remunerado FF.AA. y de Orden Otra No sabe, no contesta Total 22 1,3%

Etnia Aymara 2 31 55 0 1 0 0 3 0 2,2% 33,7% 59,8% 0,0% 1,1% 0,0% 0,0% 3,3% 0,0% 24

Total

Tabla N 6: Categora ocupacional de los indgenas en la Regin

1,4%

Metropolitana segn etnia de pertenencia

250 15,0% 885 53,1% 296 17,7% 164 7 6 15 23 9,8% 0,4% 0,4% 0,9% 1,4%

281 16,0% 940 53,4% 296 16,8% 165 7 6 18 23 9,4% 0,4% 0,3% 1,0% 1,3%

1668 100,0%

92 100,0%

1760 100,0%

Presentemos, todava, otro antecedente urbano de los indgenas en la Regin Metropolitana. Si las relaciones sociales tradicionales se desenvolvan en marcos sociales de grupos parentales localizados, podemos preguntarnos por la existencia de redes sociales parentales en la vida urbana contempornea, ya que no de grupos locales corporados como era usual en la vida tradicional rural. Puede ser indicativa la proporcin de la parentela que reside en la capital y, por diferencia, aquella que todava es rural. La tabla siguiente muestra informacin solicitada a los respondentes de la encuesta de hogares:Tabla N 7: Rangos Toda la parentela reconocida El 75% de los parientes El 50% de los parientes El 25% de los parientes Ninguno NS/NR Total Frecuencia 280 216 408 511 82 88 1585 Porcentaje 17,7% 13,6% 25,7% 32,2% 5,2% 5,6% 100,0% Estimacin de la proporcin en que la parentela de los entrevistados vive en la Regin Metropolitana

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La evidencia aportada por las cifras de la tabla precedente muestra que en la percepcin de los entrevistados la categora de los parientes reside, principalmente, en la misma Regin Metropolitana. Esto puede ser indicativo de la existencia de redes parentales cortas, principalmente con residencia urbana y, a la vez, la interrupcin paulatina de los lazos con redes ms amplias que incorporan segmentos rurales o, cuando menos, la relativa menor importancia de esto ltimo. El desenvolvimiento de las lenguas originarias no se sustrae de las condiciones urbanas metropolitanas en las cuales se encuentran los indgenas de la capital y sus alrededores. Algunas de esas condiciones son las siguientes: a) En primer lugar, se trata de francas minoras demogrficas, minscula en el caso aymara, que apenas alcanza a 1787 personas en la Regin (INE, 2002). b) Los indgenas se distribuyen de manera dispersa en las comunas de la Regin Metropolitana y al interior de stas. c) De todos modos, como es dable esperar para un sector social de pobres como nota dominante de su situacin socioeconmica (empleados en servicios bsicos, obreros y trabajadores, trabajadores por cuenta propia), su presencia es ms notoria en las comunas populares y en los barrios pobres de las comunas capitalinas. d) La gran mayora de los indgenas metropolitanos naci en Santiago (un 66,5%), como consecuencia de una prolongada permanencia en la ciudad (la afluencia mapuche es notoria desde la dcada de 1940). e) Pero, esta distribucin estadstica se invierte cuando consideramos las personas mayores y de la tercera edad. Si el conocimiento de las lenguas indgenas se encuentra asociado a su aprendizaje en las reas de residencia tradicional, entonces una mayora de nacidos en Santiago depender de lo que una minora emigrada pueda transmitirles. f) La transmisin de la lengua se relaciona entonces con la existencia de estos inmigrantes en los hogares indgenas metropolitanos y con la red social indgena urbana y de larga distancia de la que puedan participar.

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2. La vigencia del mapuzugun y jaqui aru en la Regin Metropolitana Salvando excepciones individuales, las lenguas indgenas de Chile son asunto de indgenas. Lo son en cuanto las prcticas de uso y transmisin quedan reducidas, hasta ahora, a lo que sus integrantes que las poseen puedan hacer en este campo. El Programa de Educacin Intercultural Bilinge que con carcter de piloto impulsa desde hace ms de una dcada el Ministerio de Educacin tiene muchas limitaciones y no puede considerarse, hasta ahora al menos, como un instrumento eficaz de sostenimiento y expansin de estas lenguas. Mapuzugun, jaqui aru y castellano son las lenguas posedas por los indgenas metropolitanos (tambin el quechua, no considerado en este estudio, que seguramente posee un cierto nmero de emigrantes peruanos en Santiago y, en menor medida, de la Provincia de El Loa en la II Regin de Antofagasta y de Bolivia). Nos preocuparemos a continuacin de cuantificar su existencia. Digamos, primero que todo, que el castellano es la lengua universal conocida por todos que se ocupa extensiva y continuamente. Es posible que haya alguna persona anciana en algn hogar mapuche que domina mejor el mapuzugun que el castellano (constituyndose, as, en un bilinge en que el castellano ocupa una posicin subordinada) y que, ya sea por historia lingstica, la existencia de un ambiente hogareo bilinge, o ambas cosas, esa condicin de bilingismo no ha evolucionado hacia un estado regresivo de la lengua indgena. Pero situaciones de este tipo son por completo excepcionales y la realidad lingstica de los indgenas metropolitanos muestra un panorama bastante menos auspicioso. La tabla siguiente entrega informacin acerca del mono y bilingismo mapuche y aymara en la regin Metropolitana apreciados a travs del aprendizaje de una primera lengua y de una segunda lenguas. Segn esto, un 80,03% de los mapuches metropolitanos de 5 o ms aos sera monolinge del castellano: aprendi como primera lengua el castellano y no aprendi como segunda lengua el mapuzugun permaneciendo monolinge castellano. El restante 19,7% son bilinges de distinto tipo ya que obtuvieron como primera lengua el mapuzugun y luego aprendieron el castellano (en verdad, dado los ambientes lingsticos prevalecientes, simultneamente ambas lenguas en algn grado), situacin que alcanza un 7,9% del total, o bien primero el castellano y luego el mapuzugun (un 11,8%). Al interior de este ltimo grupo, entre quienes tienen a la lengua originaria como primera lengua, encontraremos la mayora de los bilinges coordinados y algn caso, ms bien excepcional, de bilinge con

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subordinacin del castellano. Entre quienes aprendieron, poco o mucho, el mapuzugun con posterioridad al castellano menudearn los bilinges incipientes y subordinados del mapuzugun.Etnia 1 lengua aprendida Aymara Mapuche Castellano Otra Totales Aymara Aymara Castellano Otra Totales2 0 2 Mapuzugun ----319 12,8% 0 0,0% 0 0 0

Segunda lengua aprendidaAymara ----0,0% 0,0% 0,0% ----53 36,8% 0 0,0% 1 9 0 215 8 Castellano 215 100% ----0,0% 7,9% 100% ----100% 5,9% 89 No ----2173 87,2% ----2173 80,3% 0 89 0,0% 61,8% -----58,2% 215

Tabla N 8: Total100%

Bilingismo y monolingismo castellano aymara y mapuche en la Regin Metropolitana

2492 100% 0 100%

319 11,8% ----1,4 0,0% 1,3%

2707 100% 8 144 1 100% 100% 100%

53 34,6%

153 100%

* Se excluyen personas no indgenas en los hogares indgenas entrevistados

Si consideramos ahora el aymara, la situacin informada es aparentemente mejor. En efecto, los bilinges alcanzaran a un 39,8% del total. A la inversa, el 58,2% sera monolinge del castellano. La composicin del bilingismo se distribuye aqu con un 34,6% del total que aprendi el aymara como segunda lengua y un estrecho 5,2% (8 casos de 153) que la aprendi como primera lengua. De ah entonces que, si es cierto que al aprendizaje de la segunda lengua en contextos de dominacin lingstica por la lengua nacional y general (el castellano) conduce por lo general a un aprendizaje incompleto o insuficiente de las lenguas minoritarias y subordinadas como las que aqu analizamos, entonces debemos suponer que entre estos bilinges el jaqui aru tender a presentar una clara situacin de subordinacin respecto del castellano. En efecto, as lo demuestra la informacin recogida respecto de la competencia con la lengua verncula en la dimensin de comprensin (entendimiento, tener la capacidad de hacer inteligible lo que se escucha). Entre los aymaras metropolitanos la mayora tendra capacidades limitadas de comprensin de la lengua (un 70,5%). Por su parte, slo para un 11,5% se declara comprensin media y un 18% con comprensin alta o suficiente para lograr inteligibilidad de lo que se habla. Los mapuches, a su vez, presentan un panorama mejor balanceado, pero no carente de problemas. Un tercio de ellos (un 34,1%) tendra una comprensin alta o suficiente con su lengua, otro cuarto (25,0%) una comprensin media y un notorio 40,9% una comprensin baja e insuficiente.

18

Comprensin de la lengua verncula

Etnia Mapuche 198 34,1% Aymara 11 18,0%

Tabla N 9: Total Comprensin de la lengua indgena por 209 32,6% quienes declaran alguna competencia con ella

Entiende todo o mucho de lo que se habla Entiende bastante Entiende slo un poco, no comprende bien lo que se habla Total

145 25,0%

7

11,5%

152 23,7%

237 40,9%

43 70,5%

280 43,7%

580 100,0%

61 100,0%

641 100,0%

La evaluacin cuantitativa del bilingismo y monolingismo indgena en la Regin Metropolitana debe completarse con antecedentes acerca de la produccin lingstica a travs de actos de habla. El 19,7% de bilinges mapuches (tabla 8) se segmenta en grupos con niveles de comprensin variables, como acabamos de ver, pero tambin, como lo indica la tabla siguiente, en grupos con capacidades de produccin lingstica variables. Por lo pronto, un 17,8% de aquellos que manifiestan capacidades de comprensin sealan incapacidad de produccin. En el caso aymara ello se eleva a un 72,1% de los casos poniendo en entredicho el relativamente mejor estado declarado de bilingismo que se apreciara con esta lengua a partir de datos sobre comprensin.Tabla N 10: Total Capacidad de comprensin y capacidad de produccin en lengua verncula 493 82,2% 107 17,8% 600 100,0% segn declaraciones de bilingismo y etnia de pertenencia 17 27,9% 44 72,1% 61 100,0%

Etnia

Capacidad de produccin en mapuzugun o jaqui aru Si No

Mapuche

Capacidad de comprensin del mapuzugun Capacidad de comprensin del jaqui aru

Aymara

Si nos dirigimos, ahora, a detallar mejor las capacidades de produccin lingstica, constatamos una considerable heterogeneidad interna. Los mapuche metropolitanos que manifiestan poseer capacidades de produccin precisan al mismo tiempo que ella no siempre es la adecuada. Slo un 40,2% tendra una buena capacidad de produccin, mientras que el resto manifiesta problemas (un 20,7% con dificultades y un 39,1% incipiente). Entre los pocos casos de bilinges aymaras con capacidad de produccin en su lengua, la mitad manifiesta capacidades suficientes, un 29,4% con dificultades y un 17,6% con produccin incipiente.

19

Capacidad de produccin en mapuzugun y jaquiaru

Etnia Mapuche 198 40,2% 102 20,7% 193 39,1% 493 100,0% 9 5 3 17 Aymara 52,9% 29,4% 17,6% 100,0%

Total

Tabla N 11: Capacidad de produccin con el mapuzugun y jaqui

Produccin lingstica adecuada Produccin lingstica con dificultades Produccin lingstica incipiente Total

207 40,6% 107 21,0% 196 38,4% 510 100%

aru entre los indgenas de la Regin Metropolitana, segn etnia de pertenencia

No hay variaciones significativas de estas capacidades de comprensin y produccin en las lenguas vernculas segn si se trata de hombres o mujeres. Pero s se presentan diferencias remarcables con la edad de las personas. Entre los mapuche metropolitanos se presenta una notoria correspondencia entre edad y desempeo eficiente con el mapuzugun. Los jvenes y adultos jvenes no se desenvuelven bien con su lengua cuando llegan a conocerla. Con ms frecuencia se declara de ellos que poseen una capacidad de produccin incipiente. En sentido contrario, cuando nos dirigimos hacia los estratos de los adultos y mayores aumenta la percepcin de desempeo eficiente. De todos modos, en todos los estratos de edad se presentan porcentajes visibles de casos en que la evaluacin de capacidad se ubica en con dificultades o incipiente, lo que pudiera indicarnos condiciones de origen y en la vida urbana de los inmigrantes que dificulta la creacin de estndares altos de desempeo con la lengua.

0

Tabla N 12: Capacidad de produccin en lengua verncula Total Etnia Edad en decenios 5-14 15-24 25-34 35-44 Mapuche 45-54 55-64 65-74 75 y ms Total 15-24 25-34 Aymara 35-44 45-54 55-64 Total 1 10 25 31 55 41 29 6 198 1 4 1 2 1 9 Eficiente 3,4% 20,4% 32,5% 35,6% 52,4% 53,9% 49,2% 54,5% 40,2% 100,0% 50,0% 25,0% 100,0% 50,0% 52,9% 0 10 15 23 26 14 12 2 102 0 3 2 0 0 5 Con dificultades 0,0% 20,4% 19,5% 26,4% 24,8% 18,4% 20,3% 18,2% 20,7% 0,0% 37,5% 50,0% 0,0% 0,0% 29,4% Incipiente 28 96,6% 29 59,2% 37 48,1% 33 37,9% 24 22,9% 21 27,6% 18 30,5% 3 27,3% 29 100,0% 49 100,0% 77 100,0% 87 100,0% 105 100,0% 76 100,0% 59 100,0% 11 100,0% 493 100,0% 1 8 4 2 2 17 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% Capacidad de produccin en lengua verncula segn tramos de edad y pertenencia tnica

193 39,1% 0 1 1 0 1 3 0,0% 12,5% 25,0% 0,0% 50,0% 17,6%

Los casos aymaras con declaraciones de produccin son muy pocos como para poder formarse un juicio razonable acerca de la distribucin de esas capacidades. No obstante, destaca la prevalencia del grupo de aquellos respecto de los cuales se seala capacidad eficiente de produccin, lo que pudiera asociarse con aprendizajes de origen. Es de inters, tambin, evaluar la produccin como algo que logra sostenerse o incluso producirse en el medio urbano metropolitano o debemos ms bien asumir que es algo dependiente de aprendizajes y prctica generadas en los sitios de origen. La siguiente tabla relaciona la capacidad de produccin con la condicin de inmigrante o de metropolitano y nos permite formar un juicio al menos preliminar acerca de este punto.

1

Etnia

Capacidad de produccin en lengua verncula

Migrante o metropolitano Inmigrante Metropolitano

Total Inmigrante

Tabla N 13: Capacidad de produccin en lengua verncula segn la condicin de inmigrante o metropolitano y pertenencia tnica

Perfectamente puede hablar e intervenir Mapuche Con alguna dificultad puede hablar o intervenir Puede responder o plantear frases sencillas Total Perfectamente puede hablar e intervenir Aymara Con alguna dificultad puede hablar o intervenir Puede responder o plantear frases sencillas Total

151 94,4%

9

5,6%

160 100,0%

66 86,8%

10

13,2%

76 100,0%

74 67,3% 291 84,1% 5 100,0% 4 3 80,0% 100,0%

36 55 0 1 0

32,7% 15,9% 0,0% 20,0% 0,0%

110 100,0% 346 100,0% 5 5 3 100,0% 100,0% 100,0%

12 92,3%

1

7,7%

13

100,0%

Como poda sospecharse, los sujetos con capacidad de produccin lingstica en lengua verncula se asocian de manera clara a la condicin de inmigrante. En particular entre los mapuche los hablantes inmigrantes ascienden a un 84,1%, en tanto que el restante 15,9% es de origen metropolitano. Pero, represe en que estos ltimos se concentran en aquellos que pueden desenvolverse de manera apenas incipiente con la lengua (responder o plantear algunas frases sencillas). A la inversa, es entre los inmigrantes que se concentran aquellos que no presentan dificultades para comunicarse en su lengua (un 94,4% de los integrantes de esa categora). Entre los aymaras, a su vez, una mayora todava ms amplia de hablantes que en el caso mapuche es inmigrante en Santiago (un 92,3%). Debe repararse, no obstante, en que las emigraciones aymaras a Santiago son recientes y que por ello no podemos suscribir sin ms que en la Regin Metropolitana la lengua no se est transmitiendo, debido a que todava hay pocos aymaras nacidos en la metrpoli.

3. El aprendizaje y transmisin de las lenguas vernculas en la Regin Metropolitana La primera lengua de los indgenas en la Regin Metropolitana es mayoritariamente el castellano. Esto vale tanto para mapuches (90,5%) como aymaras (94,1%). El aprendizaje simultneo de ambas lenguas est presente, pero no representara un fenmeno muy extendido (1,7% en el caso mapuche y 0,0 en el aymara). Se podra esperar, como s ocurre en las reas rurales, una mayor presencia de este aprendizaje simultneo.Etnia Mapuche Mapuzugun Aymara Castellano Otra lengua Ambas simultneamente Total 2501 0 48 2764 215 7,8% -----90,5% 0,0% 1,7% 100,0% 8 144 1 0 153 Aymara -----5,2% 94,1% 0,7% 0,0% 100,0% 215 8 7,4% 0,3% Tabla N 14: Total Primera lengua aprendida segn etnia de pertenencia

Primera lengua aprendida

2645 90,7% 1 48 0,0% 1,6%

2927 100,0%

* Se excluyen personas no indgenas en los hogares indgenas entrevistados

Si la mayora de los indgenas tiene al castellano como primera lengua, una parte de los bilinges debi aprender la lengua indgena como segunda lengua. La tabla siguiente muestra que este fenmeno est poco representado en el caso mapuche (con un 11,8%), y ms presente en el aymara (con un 34,6%). A su vez, el aprendizaje del castellano teniendo como primera lengua una verncula se presenta con cierta frecuencia entre los mapuches residentes urbanos (un 7,9%) y los aymaras en igual condicin (5,9%).

Segunda lengua aprendida

Etnia Mapuche 319 11,8% ---215 2173 2707 7,9% 80,3% 100,0% 2 53 9 89 153 Aymara 1,3 34,6% 5,9% 58,2% 100,0% 321 53 224 Total

Tabla N 15: Aprendizaje de una segunda lengua segn etnia de 11,2% 1,9% 7,8% pertenencia

S, Mapuzugun S, Aymara S, Castellano Monolinge castellano Total

2262 79,1% 2860 100,0%

* Se excluyen personas no indgenas en los hogares indgenas entrevistados

La segunda lengua no es una adquisicin tarda en la vida de las personas indgenas. En los tiempos actuales, tan interconectados comunicativamente, lo ms seguro es que incluso en las zonas del pas lingsticamente ms conservadoras, aunque sea en menor grado, ya se est aprendiendo algo de castellano desde un primer momento de la vida. Y por lo tanto no hay separacin absoluta entre el aprendizaje de una primera lengua y la adquisicin de la segunda que, cuando ocurre, en el presente corresponde a la lengua verncula. Como sea, la segunda lengua en un 89,4% de los casos mapuches entrevistados se habra aprendido durante el primer tramo de edad aqu considerado (entre 5 y 14 aos de edad). Entre los aymaras ello ascendera a un 63,6% de los casos; pero estos son pocos as es que deben tomarse con las prevenciones que la situacin amerita. Las lenguas indgenas no son hoy de empleo cotidiano y universal, por lo menos no en un porcentaje visible de casos y menos an en una situacin como la de la Regin Metropolitana. Por lo tanto, su aprendizaje no cuenta con el refuerzo que provee su prctica frecuente y generalizada. De tal manera que la posesin de una lengua indgena est sometida a dinmicas de persistencia, pero tambin de olvido y abandono. As lo manifiestan los datos reunidos en la tabla siguiente.

Etnia La lengua originaria Mapuche 289 94 48,6% 15,8% 18 22 Aymara 29,5% 36,1% Total

Tabla N 16: Percepciones de permanencia y 307 46,8% 116 17,7% olvido del mapuzugun y jaqui aru segn etnias de pertenencia

La mantiene Ha aprendido ms Ha perdido prctica, pero mantiene el conocimiento La ha olvidado Total

173

29,1%

20

32,8%

193

29,4%

39

6,6%

1 61

1,6% 100,0%

40

6,1%

595 100,0%

656 100,0%

Entre los mapuche entrevistados, la mitad declara que mantiene el aprendizaje alcanzado con el mapuzugun; alrededor de un sexto percibe que ha vivido un aprendizaje ascendente (personas jvenes, por ejemplo; o personas que han retomado un impulso de aprendizaje). Por ltimo, un volumen similar a un tercio (29,1%) considera que ha perdido prctica, dominio prctico de la lengua, pero que mantiene el conocimiento, mientras que un 6,6% percibe un retroceso en la forma de olvido. Entre los aymaras la condicin de mantenimiento de la lengua arroja una proporcin cercana a un tercio de los casos (29,5%), la de incremento presenta un 36,1%, mientras que reunidas las categoras de prdida de prctica y olvido arrojan el faltante 34,6%. La transmisin y aprendizaje de las lenguas indgenas en la Regin Metropolitana es un asunto de las unidades domsticas y la red familiar inmediata. As lo muestra la tabla siguiente, construida en base a la sumatoria de las primeras cuatro preferencias manifestadas para las personas que poseeran dominio de la lengua verncula. Se advierte con claridad que los progenitores, con un ligero predominio de la madre, ocupan las preferencias a la hora de indicar de quin se aprendi la lengua. Le siguen en importancia los abuelos, tambin con una ligera prevalencia de las mujeres. Aunque con frecuencia no se vive con los abuelos, la influencia de estos se origina en que los matrimonios jvenes suelen pasar sus primeros aos con ellos o en la cercana, momento que concuerda con la crianza de los hijos pequeos. Por lo dems, los abuelos suelen con ms frecuencia dominar las lenguas nativas que los padres por lo que a veces lo poco o mucho que se aprende proviene de ellos. Otros posibles agentes de enseanza no tienen importancia. De todos modos, es digno de notar la mencin de profesores como agentes de enseanza de las lenguas nativas, seguramente partcipes del Programa de Educacin Intercultural Bilinge.

5

Tabla N 17: Agentes Padre Madre Abuelo paterno Abuela paterna Abuelo materno Abuela materna To(a) Cnyuge o pareja Profesor(a) Amigo(a) Otro familiar No familiar Otro Total Frecuencia 407 473 132 149 120 151 119 27 21 34 31 15 8 1687 Porcentaje 24,1% 28,0% 7,8% 8,8% 7,1% 9,0% 7,1% 1,6% 1,2% 2,0% 1,8% 0,9% 0,5% 100% Agentes en el aprendizaje de las lenguas originarias

4. Uso y contextos de uso de las lenguas originarias en la Regin Metropolitana El mapuzugun y el jaqui aru son lenguas minoritarias y minorizadas. Su posesin, transmisin y uso queda bsicamente librado a lo que los indgenas hagan con ellas. No hay ninguna necesidad externa (como las que origina la condicin de lengua oficial del castellano) para concitar o exigirlo. Internamente, las actitudes mapuches o aymaras son en general positivas, pero no carecen de ambigedades y, como lo informan ellos mismos, estn lejos de ser instrumentos de comunicacin internos de uso masivo y frecuente. Los datos contenidos en las tablas siguientes provienen del grupo de los declarados hablantes. Entre ellos, el uso de la lengua se distribuye de manera compleja. Al interior de los hogares metropolitanos mapuches, la minora de aquellos que poseen la lengua no la emplean asiduamente. Apenas un 15,2% la empleara cotidianamente. El resto seala emplearla de manera ocasional (40,4%) o como un evento escaso, raro (27,4%). Asimismo, un porcentaje no despreciable seala no emplearla nunca (18,3%). Entre los aymaras el panorama no cambia mayormente.

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Frecuencia uso mapuzugun/jaqui aru en el hogar Diariamente, varias veces en un mismo da Ocasionalmente, a veces Muy raramente Nunca Total

Etnia Mapuche 75 15,2% 5 Aymara 29,4%

Tabla N 18: Total 80 15,7% 205 40,2% 138 87 27,1% 17,1% Frecuencia de uso de la lengua nativa en el hogar segn etnia de pertenencia

199 40,4% 135 27,4% 84 17,0%

6 35,3% 3 17,6% 3 17,6% 17 100,0%

493 100,0%

515 100,0%

Frecuencia uso mapuzugun/jaqui aru fuera del hogar Diariamente, varias veces en un mismo da Ocasionalmente, a veces Muy raramente Nunca Total

Etnia Mapuche 66 13,4% Aymara 1 5,9% 67 Total

Tabla N 19: Frecuencia de uso de la lengua nativa 13,1% fuera del hogar segn etnia de pertenencia

210 42,6% 156 31,6% 61 12,4%

5 29,4% 11 64,7% 0 0,0%

215 42,2% 167 32,7% 61 12,0%

493 100,0%

17 100,0%

510 100,0%

Una mejor caracterizacin del uso de las lenguas indgenas en la Regin Metropolitana requiere identificar situaciones sociales y mbitos en los que los hablantes acuden a ellas o, por el contrario, desestiman su empleo y mantienen el castellano. Conocer la lengua y declarar que se tiene capacidad de produccin no es sinnimo de que efectivamente se la emplee y mucho menos que ello se realice cotidiana o asiduamente. La siguiente tabla entrega distribuciones de frecuencias de uso que permiten fundar algunos juicios sobre la problemtica vitalidad de las lenguas originarias en el contexto urbano estudiado.

7

Situaciones sociales en que se habla x mapuzugun/jaqui aru

Etnia Mapuche 323 28,2% 314 27,4% 253 22,1% 75 6,6% 66 5,8% 48 4,2% 23 2,0% 22 1,9% 12 1,0% Aymara 15 21,4% 11 15,7% 1 1,4% 11 15,7% 10 14,3% 11 15,7% 6 8,6% 3 4,3% 0 0,0% Total

Tabla N 20: Situaciones sociales en que se habla mapuzugun / aymara segn etnia de pertenencia

Con los familiares del sur/norte Entre los integrantes de la familia Con los familiares en la RM En actividades rituales y religiosas En encuentros con otros indgenas en la calle En reuniones sociales con amigos y parientes Con otras personas en reuniones de organizaciones En el trabajo con otros mapuches /aymaras En reuniones en la escuela (entre apoderados mapuches/aymara) Con funcionarios de servicios o instituciones pblicas Otros casos Total

338 27,8% 325 26,8% 254 20,9% 86 7,1% 76 6,3% 59 4,9% 29 2,4% 25 2,1% 12 1,0%

0 0,0% 8 0,7% 1144 100%

1 1,4% 1 1,4% 70 100%

1 0,1% 9 0,7% 1214 100%

Del examen de la tabla precedente puede apreciarse claramente tres agrupaciones de contextos y situaciones sociales de uso. Primero, los grupos y redes familiares, cuando al interior de estos se posee la lengua y es un medio de comunicacin posible entre personas con capacidad para desenvolverse con ella. Representan los ambientes y situaciones en las que con mayor asiduidad se hablara el mapuzugun o el jaqui aru: un 27,8% para su empleo con los familiares rurales, un 26,8% para su uso entre los integrantes de la familia y un 20,9% para la red familiar indgena en la Regin Metropolitana (porcentajes obtenidos sumando las respuestas a situaciones y contextos de uso, las que podan ser ms de una). Un segundo grupo est representado por situaciones de vida social diversas (actividades rituales y religiosas, reuniones, encuentros entre indgenas en la va pblica, etc.) en los que se seala la prctica de la lengua nativa cuando se reconoce capacidad de produccin entre las partes en interaccin. Pero, su empleo no es abundante, es ms bien escaso: actividades rituales (7,1%), encuentros entre indgenas (6,3%), reuniones sociales (4,9%).

8

El tercer grupo se origina con situaciones en que, a diferencia de las anteriores, en la mayora de los casos concurren indgenas y no indgenas (el trabajo, la escuela, las oficinas pblicas, las reuniones de grupos organizados). La frecuencia baja notoriamente: un 2,4% en la accin organizada, un 2,1% en los espacios de trabajo, un 1,0% en los mbitos escolares, un 0,1% en las agencias pblicas. Este patrn claramente diferenciado es muy notorio en el caso mapuche y bastante menos en el aymara. Las relaciones internas familiares y con personas del sur de Chile define el patrn de uso de la lengua entre los mapuche. Un patrn de uso ms distendido, pero igualmente en esferas y situaciones sociales intra tnicas define al aymara. 5. Dinmica de sostenimiento y desplazamiento de las lenguas originarias en el medio capitalino. La situacin de vitalidad del mapuzugun y el jaqui aru en Santiago no fue la misma antes ni ser la misma unos aos ms adelante. Podemos suponer, como lo sugieren los testimonios de muchas personas entrevistadas, que en la primera y quiz segunda oleada de inmigracin, la lengua mapuche era poseda por la mayora de los recin inmigrados. Y, por lo tanto, su vigencia fue, probablemente, mayor que ahora. Pero, la inmigracin de las ltimas tres dcadas es muy activa y, a juzgar por la informacin disponible, se realiza desde zonas en que cada vez ms el castellano se impone no slo como lengua universal sino que exclusiva: llegan a la Regin Metropolitana muchos mapuches monolinges del castellano. En especial de provincias como Arauco, Valdivia y Osorno. En stas la lengua mapuche ha declinado considerablemente a consecuencia de circunstancias histricas regionales. El caso de la lengua aymara no es tan distinto, a pesar de las diferencias en antigedad y magnitud de la inmigracin y a pesar del distinto perfil social (econmico y laboral) aymara. En el extremo norte del pas una separacin muy ntida se ha realizado ya hacia mitad del siglo XX entre un rea alto andina que conserva la lengua y una de reas de precordillera y valles en que el reemplazo por el castellano se ha generalizado. Por tanto, la vigencia de la lengua entre los inmigrantes a Santiago debe entenderse como consecuencia del traslado de aymaras del altiplano, o de familias originarias de all o desde alguna zona aymarfona boliviana. Debido a esta situacin de base es que la condicin ms reciente de la inmigracin aymara guarda cierta semejanza con la de los mapuche, con emigraciones iniciadas algunas dcadas antes.

9

Llegados a la ciudad, quienes todava hablan las lenguas vernculas declinan considerablemente su empleo en la comunicacin cotidiana, salvando excepciones individuales, claro est. Ms all del crculo familiar, e incluso en ste, cuando se trata de matrimonios intertnicos, en la vida social, la laboral, las relaciones econmicas, los nexos de vecindad, etc., se realiza con una proporcin alta de castellano hablantes exclusivos no mapuches; en cualquier caso, mucho mayor que en los grupos locales rurales de origen. Se ha visto ms arriba cun limitado en frecuencia y diversidad de ambientes es este uso. El ambiente o contexto social parece ejercer una influencia decisiva ms all del valor que los indgenas otorgan a su lengua en el presente, por lo general de signo positivo. Lo es en las prcticas de comunicacin (uso o empleo) y en las de transmisin (enseanza e inculcacin). A este respecto es indicativa la tabla siguiente que presenta informacin de los hogares entrevistados acerca de la enseanza de la lengua en su seno.Etnia Enseanza de la lengua originaria/etnia de pertenencia S se ensea el mapuzugun o jaqui aru No se ensea el mapuzugun o jaqui aru Total Mapuche Aymara Total Mapuche Tabla N 21: Tabla enseanza de la lengua verncula en el hogar segn etnia de pertenencia 136 16,1% 709 83,9% 845 100,0% 25 39,1% 39 60,9% 64 100,0% 161 17,7% 748 82,3% 909 100,0%

La informacin mapuche es reveladora acerca de la transmisin de la lengua, la que se ensea o enseaba a los nios de los hogares entrevistados en una baja proporcin (apenas un 16,1%), en tanto que la gran mayora (un 83,9%) simplemente no la transmite o transmita en algn momento del pasado. En el caso aymara la situacin sera considerablemente mejor ya que algo ms de un tercio de los hogares declara que en su seno la lengua se ensea. Pero sta relativamente alta y auspiciosa proporcin puede encubrir tambin un fenmeno presente que cabe resaltar. Ensear la lengua puede ser hoy algo tan limitado en cuanto a la extensin de este aprendizaje, como transmitirles algn vocabulario o frases caractersticas de saludo o reconocimiento entre personas, o a veces complementar algo lo poco que suele enserseles a los nios en las escuelas que cuentan con cursos o talleres de Educacin Intercultural Bilinge.

0

El recurso al aprendizaje espontneo est hoy clausurado en la gran mayora de los casos. Lo est debido a la ausencia de un flujo, no necesariamente continuo pero s constante, de comunicacin cotidiana con las lenguas vernculas en los hogares indgenas. Complementariamente, en un medio urbano como el metropolitano la ausencia de este fluir de las lenguas a travs de la comunicacin se da de manera ms significativa en los ambientes de interaccin social indgena ms all de los hogares. Los programas de Educacin Intercultural Bilinge vigentes en algunas comunas del gran Santiago estn cumpliendo un rol suplementario pero insuficiente, ya que con ello se gana en adhesin cultural y lingstica, pero no necesariamente en aprendizaje hasta un grado en que la lengua pueda emplearse activamente. Por lo dems, faltan en la mayora de los casos profesores suficientemente competentes en estas lenguas; los que hay, normalmente se limitan a la enseanza de vocabulario, algunas frases convencionales y elementos de cultura tradicional.

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II. ACTITUDES ANTE LAS LENGUAS INDGENASTomas de posicin etnificadas, las actitudes indgenas ante la lengua y cultura originarias Las opiniones, visiones, posiciones y disposiciones mapuches y aymaras en la Regin Metropolitana acerca de sus respectivas lenguas y culturas, constituyen un elemento subjetivo que complementa las evaluaciones acerca del conocimiento y competencia lingsticas. Para estos efectos se aplic a un entrevistado por hogar encuestado un test de actitudes (845 casos mapuches y 64 aymaras). La distribucin de las inclinaciones de los entrevistados ante las aseveraciones propuestas nos permite conocer las inclinaciones subjetivas de los integrantes de estos pueblos originarios presentes en la Regin Metropolitana. Una primera constatacin relevante es aquella que denominaremos, a falta de una expresin mejor, como tomas de posicin lingsticas etnificadas. Esto es que, al parecer de manera creciente, las lenguas indgenas representan smbolos culturales e identitarios centrales en la conciencia colectiva mapuche y aymara. Culturales e identitarios en clave tnica, debe precisarse. Es decir, que lengua y cultura se entienden como aspectos definitorios de una condicin de etnia, de un grupo social amplio que la posee con exclusividad y a partir de lo cual se distinguen de otros grupos anlogos, de grupos menores como las comunidades o localidades y de otros ms amplios como las naciones. En el caso aymara y, con matices distintos en el mapuche, esto es nuevo. Hasta muy recientemente en los pueblos andinos de Chile no haba una conciencia tnica; la conciencia social e identitaria dominantes se organizaba segn otros principios (culturas e identidades locales; categorizacin social segn condiciones de progreso y civilizacin, etc.). Mientras tanto, en la conciencia colectiva mapuche pesaban fuertemente categorizaciones de clase (campesinado, pobreza), de civilizacin y progreso (como atraso y modernidad) y de filiacin de sangre (como raza). El nexo entre lengua, cultura y grupo tnico se pone en evidencia con claridad, cuestin que resulta de la accin de los movimientos sociales, en las transformaciones en importantes campos de significacin (como la identidad tnica), en una poltica publica etnificada y que etnifica a travs de la promocin del desarrollo social y cultural de los pueblos indgenas, etc. Contra lo que pudiera pensarse, en la Regin Metropolitana sus residentes indgenas estn dispuestos en su gran mayora a suscribir una fuerte adhesin, declarativa por lo menos, a la lengua, la cultura, la

identificacin tnica. Se hacen parte de vivos sentimientos de disgusto, rechazo o pesar, y de gratificacin, agrado y complacencia respecto de la lengua, segn los planos, circunstancias y valoraciones que son sometidos a su consideracin. Se percibe, asimismo, una disposicin, en abstracto al menos, a emprender acciones de cambio personal o colectivo en el campo lingstico y cultural. Las vas a travs de las cuales se ha procesado la conciencia tnica no son antagnicas con la residencia urbana; es posible que sea al revs, si se considera el peso que en los fenmenos de irradiacin e inculcacin tienen los medios de comunicacin, la escritura, las redes sociales actividades por Internet, telefona universal, etc. Entre los mapuche (cf. Tabla siguiente), porcentajes muy altos de acuerdo se presentan ante aseveraciones del tipo: el valor en s mismo que posee la lengua (un 93,5%); activar una mayor preocupacin mapuche por mantener el mapuzugun (un 97,9%); la aspiracin a la lengua escrita y su aprendizaje (96,4%); el rechazo al desplazamiento lingstico (96,2%); la posibilidad de hacer obligatoria su enseanza en medios escolares y su eventual universalizacin (94,6%); la lengua verncula como vehculo para la transmisin de la memoria histrica (96,8%), etc.

Grados de acuerdo Proposiciones referidas a la lengua originaria Mayor preocupacin mapuche por mantener el mapuzugun El mapuzugun como instrumento importante para la transmisin de la historia propia Utilidad de que los mapuche aprendan a escribir el mapuzugun Pesar por la posibilidad de desaparicin del mapuzugun Carcter obligatorio de la enseanza del mapuzugun para los nios Importancia intrnseca del mapuzugun respecto del castellano Competencia alta con el mapuzugun como condicin para hablarlo Satisfaccin por el dominio del mapuzugun en el conjunto de la familia Disposicin a aprender (ms) mapuzugun Tristeza por la interrupcin de la transmisin del mapuzugun de los padres a los nios Satisfaccin porque las autoridades y funcionarios pblicos mapuches empleen el mapuzugun Aprendizaje y empleo del mapuzugun por parte de las autoridades y funcionarios de gobierno El mapuzugun como instrumento para la continuidad de la costumbre mapuche Responsabilidad de los abuelos en la enseanza del mapuzugun a los nios Satisfaccin al escuchar programas de radio en mapuzugun Rechazo a las burlas escolares sufridas por nios bilinges mapuzugun-castellano Molestia porque los dirigentes mapuches no hablen mapuzugun Empleo del mapuzugun no limitado a los ancianos Pertinencia del aprendizaje del mapuzugun por parte de los chilenos (no mapuches) Desagrado por la poca utilidad del mapuzugun para mejorar la vida mapuche La continuidad del mapuzugun como tarea del gobierno ms que de los mapuche Necesidad de aprendizaje del mapuzugun en los nios para surgir en la vida Utilidad del mapuzugun para comunicarse en la vida moderna De acuerdo 820 97,9% 813 96,8% 813 96,4% 813 96,2% 799 94,6% 789 93,5% 773 92,0% 761 91,1% 750 89,2% 750 89,1% Indiferente 12 1,4% 6 0,7% 11 1,3% 28 3,3% 19 2,2% 27 3,2% 21 2,5% 46 5,5% 47 5,6% 66 7,8% En desacuerdo 6 0,7% 21 2,5% 19 2,3% 4 0,5% 27 3,2% 28 3,3% 46 5,5% 28 3,4% 44 5,2% 26 3,1% Total 838 100% 840 100% 843 100% 845 100% 845 100% 844 100% 840 100% 835 100% 841 100% 842 100%

Tabla N 22: Grados de acuerdo respecto de proposiciones atingentes a la lengua mapuche

742 89,1%

76 9,1%

15 1,8%

833 100%

693 82,3%

120 14,3%

29 3,4%

842 100%

665 79,5% 654 77,7% 623 74,1% 622 74,0% 608 72,5% 583 69,7% 528 63,3%

16 1,9% 31 3,7% 163 19,4% 110 13,1% 125 14,9% 16 1,9% 45 5,4%

156 18,6% 157 18,6% 55 6,5% 109 12,9% 106 12,6% 237 28,3% 261 31,3%

837 100% 842 100% 841 100% 841 100% 839 100% 836 100% 834 100%

480 57,4%

95 11,4%

261 31,2%

836 100%

438 52,0%

143 17,0%

261 31,0%

842 100%

405 48,2% 382 46,0%

71 8,4% 61 7,4%

365 43,4% 387 46,6%

841 100% 830 100%

La distribucin del acuerdo, la indiferencia o el desacuerdo respecto de las aseveraciones citadas muestran una fuerte y positiva adhesin lingstica y cultural. Los valores positivos respecto de la continuidad del mapuzugun, de su condicin de instrumento para la transmisin de la memoria, de la modernizacin de la misma con su empleo a travs de la escritura, la necesidad de incorporarlos a las instituciones escolares, etc., as lo muestran suficientemente. No obstante lo anterior, se presentan varias especificaciones y clusulas. Una de ellas es el asunto de la continuidad del mapuzugun como tarea del gobierno ms que de los mapuche que presenta una leve mayora de acuerdo (un 52,0%). De qu se trata esto?: la prdida de la lengua se le atribuye a la sociedad chilena y, por lo tanto Son las agencias pblicas las que deben tomar el asunto en sus manos, al modo de una reparacin por daos? Sentimiento de impotencia ante la envergadura del problema? La necesidad de coligar fuerzas para una empresa cultural de largo aliento como sta? Puede que un poco de todo. La carencia o limitaciones del mapuzugun para comunicarse en la vida moderna tiene un 46,6% de acuerdo. Asimismo, un 43,4% de los entrevistados se pronuncia porque el mapuzugun no sirve a los nios para la vida moderna contempornea. Un 57,4% adhiere a la molestia por la poca utilidad de la lengua para la mejora (suponemos material, laboral) de los mapuche. Todo esto es una simple constatacin de la condicin minorizada de la lengua verncula? S, pero no lo es todo ya que al mismo tiempo se tiende a sostener que para hablar la lengua es necesario, incluso en la circunstancias actuales de desplazamiento que no se ignoran, conocerla a cabalidad (un 92,0%), o que se participe de la idea de que el mapuzugun sea obligatorio en la enseanza de los nios, y no slo de los nios mapuches (un 94,6%). La primera proposicin levanta exigencias insostenibles para el uso de la lengua (dominarla con alto grado de proficiencia) en una situacin como la de la Regin Metropolitana donde, en la mayora de los casos, su introduccin correspondera a la incorporacin de una segunda lengua. Es problemtica tambin porque el curso natural del proceso de aprendizaje de una lengua es normalmente desde lo bsico a lo desarrollado sin que para alcanzar esto ltimo se pueda simplemente acumular en reserva , hasta alcanzar el estado ptimo que autorizara emplearla. La segunda proposicin, a su vez, enfatiza la necesidad de instaurar y generalizar su aprendizaje, cuestin que entra en tensin con la baja pertinencia sociolgica de la lengua para la comunicacin en los contextos de vida urbanos de los mapuches entrevistados.

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Tal parece, entonces, que nos encontramos por una parte, en presencia de una situacin de alta valoracin de la lengua y la cultura, cuestin que nutre la vigorosa adscripcin tnica de muchos mapuches residentes o nacidos en la Regin Metropolitana. Y, por otra parte, la constatacin funcional, de que la lengua es poco til, presta pocos servicios para una buena participacin en la vida urbana y modernizada de la Regin Metropolitana. La lengua presta funciones intratnicas, pero ms bien expresivas y simblicas, ms que propiamente comunicativas, habida cuenta del muy pequeo contingente de hablantes que la poseen. En el caso aymara, debemos reparar primero en el distinto perfil social que presenta esta poblacin indgena en la Regin Metropolitana. Primero, por sus inserciones laborales: principalmente trabajadores por cuenta propia (comerciantes, transportistas) y de niveles socio educacionales un tanto ms altos que el promedio mapuche. Su origen es, principalmente la zona precordillerana y de valles andinos en el extremo norte del pas, zona que presenta poca vigencia de la lengua. Slo cuando se proviene desde las tierras altas o cuando la familia es originaria de all o de Bolivia, entonces la lengua todava puede y suele a veces permanecer.

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Grados de acuerdo Proposiciones referidas a la lengua originaria Mayor preocupacin aymara por mantener el jaqui aru Pesar por la posibilidad de desaparicin del jaqui aru Satisfaccin porque las autoridades y funcionarios pblicos aymaras empleen el jaqui aru El jaqui aru como instrumento importante para la transmisin de la historia propia Rechazo a las burlas escolares sufridas por nios bilinges jaqui aru -castellano Empleo del jaqui aru no limitado a los ancianos Importancia intrnseca del jaqui aru respecto del castellano Utilidad de que los aymara aprendan a escribir el jaqui aru Satisfaccin al escuchar programas de radio en jaqui aru Satisfaccin por el dominio del jaqui aru en el conjunto de la familia Carcter obligatorio de la enseanza del jaqui aru para los nios Tristeza por la interrupcin de la transmisin del jaqui aru de los padres a los nios Competencia alta con el jaqui aru como condicin para hablarlo Molestia porque los dirigentes aymaras no hablen jaqui aru El jaqui aru como instrumento para la continuidad de la costumbre aymara Responsabilidad de los abuelos en la enseanza del jaqui aru a los nios Pertinencia del aprendizaje del jaqui aru por parte de los chilenos (no aymaras) Desagrado por la poca utilidad del jaqui aru para mejorar la vida aymara Utilidad del jaqui aru para comunicarse en la vida moderna Aprendizaje y empleo del jaqui aru por parte de las autoridades y funcionarios de gobierno Necesidad de aprendizaje del jaqui aru en los nios para surgir en la vida La continuidad del jaqui aru como tarea del gobierno ms que de los aymara De acuerdo 62 96,9% 62 96,9% 62 96,9% Indiferente 1 1,6% 2 3,1% 2 3,1% En desacuerdo 1 1,5% 0 0,0% 0 0,0% Total 64 100% 64 100% 64 100%

Tabla N 23: Grados de acuerdo respecto de proposiciones atingentes a la lengua aymara

59 92,2%

2 3,1%

3 4,7%

64 100%

57 89,1%

3 4,7% 3 4,7% 3 4,7% 3 4,7% 4 6,2% 10 15,6% 6 9,4% 3 4,7% 7 11,0% 2 3,1% 5 7,8% 4 6,2%

4 6,2% 5 7,8% 6 9,4% 7 11,0% 7 11,0% 3 4,7% 8 12,5% 13 20,3% 8 12,5% 15 23,4% 14 21,9% 16 25,0%

64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100% 64 100%

Disposicin a aprender (ms) jaqui aru 56 87,5% 55 85,9% 54 84,4% 53 82,8% 51 79,7% 49 76,6% 48 75,0% 48 75,0% 47 73,4% 45 70,3% 44 68,8%

44 68,8%

4 6,2%

16 25,0%

64 100%

41 64,1%

7 11,0%

16 25,0%

64 100%

38 60,3% 38 59,4% 30 47,6% 28 43,8% 26 40,6%

3 4,8% 2 3,1% 11 17,5% 7 11,0% 1 1,6%

22 34,9% 23 35,9% 22 34,9% 29 45,3% 37 57,8%

63 100% 63 100% 63 100% 64 100% 64 100%

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En las posiciones aymaras se advierte un panorama similar, pero slo en lo general, al que se manifest con entrevistados mapuches. Por ejemplo, la necesidad de una mayor preocupacin aymara por mantener el jaqui aru (un 96,9% de acuerdo) mantiene en ambos casos el primer lugar de las opciones de acuerdo. Otro tanto con la lengua como instrumento de transmisin de la memoria histrica o el pesar por la posibilidad de desaparicin de la lengua. Algo semejante se presenta en el otro extremo de las preferencias, respecto de la relacin entre lengua indgena y vida contempornea. Por ejemplo, la poca utilidad de la lengua en la situacin urbana y modernizada del Gran Santiago (que la aprueba un 59,4%). Pero, algunos nfasis propios se manifiestan. Por ejemplo, la satisfaccin porque los funcionarios y autoridades dominen la lengua (con un 96,9%) tiene un lugar claramente ms destacado que en el caso mapuche, o el rechazo a las burlas escolares sufridas por nios bilinges (con un 89,1%), respecto de su smil mapuche. Ello parece indicar una mayor preocupacin por la imagen externa y la representacin de lo andino ante los dems grupos de la sociedad. Sin embargo, ello no llega hasta el punto de trasladar la responsabilidad de la continuidad del jaqui aru a las agencias estatales (con un 40,6%) de aprobacin, cuestin que en el caso mapuche ocupa una posicin ms prominente (52,0%).

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III. COMPETENCIA CON EL MAPUZUGUN EN LA REGIN METROPOLITANAEl estudio del perfil sociolingstico mapuche y aymara en la Regin Metropolitana consider la aplicacin de un Test de Competencia Lingstica aplicado por hablantes competentes y destinado a establecer y medir los conocimientos y capacidad de comprensin y produccin por parte de los entrevistados. Entregamos y analizamos aqu la informacin referida a los entrevistados mapuches, ya que los pocos casos aymaras limitan una presentacin cuantitativa de los resultados con ellos obtenidos. La gran mayora de los mapuches metropolitanos es monolinge del castellano y respecto de unos pocos se declara que poseen conocimientos y capacidad de comprensin y produccin con su lengua. De todava menos, mediante la aplicacin del test de competencia, se comprueba lo anterior. En efecto, slo 102 casos de personas seleccionadas en los hogares entrevistados (845) demostraron conocimientos en mapuzugun. Ello corresponde a un 12,2% de los individuos entrevistados.Gnero Hombre 2 0 14 6 14 36 5,6% 0,0% 38,9% 16,7% 38,9% 100% 9 2 27 9 19 66 Mujer 13,6% 3,0% 40,9% 13,6% 28,8% 100% 11 2 41 15 33 10,8% 2,0% 40,2% 14,7% 32,4% Tabla N 24: Total Competencia en lengua mapuche segn gnero en la Regin Metropolitana

Competencia

Bsica pasiva Bsica activa

Media pasiva Media activa Alta Total

102 100%

La mayora de las personas a las que se aplic el test de competencia son mujeres (a razn, aproximadamente, de dos por cada varn). Entre hombres y mujeres no se advierten variaciones significativas en cuanto a los niveles de competencia. Visto en su conjunto el exiguo contingente de hablantes se distribuye en un grupo predominante de hablantes con competencia media, los pasivos con un 40,2% del total y los activos con un mucho ms modesto 14,7%; en total, un 54,9% de los entrevistados. La competencia bsica se organiza en pasivos (un 10,8%) y activos (un 2,0%), lo que sumados alcanza a un 12,8%. La competencia alta, a su

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vez, llega a un 32,4%. Se esperara que la residencia y trabajo en un centro urbano de gran tamao diera origen a una distribucin distinta con muchos ms hablantes bsicos y, posiblemente, una menor proporcin de hablantes con alta competencia. Sin embargo, aquellos con competencia media prevalecen y aquellos con alta representan tambin un grupo numeroso. Tendremos ocasin de proponer una respuesta a esta situacin.Resultados Test Competencia Edad en decenios 5-14 15-24 25-34 35-44 45-54 55-64 65-74 75 y ms Total Bsica pasiva 0 1 1 1 5 2 1 0 11 10,8% 2 Bsica activa 1 0 0 0 0 0 1 0 2,0% 41 Media pasiva 0 1 5 10 11 5 7 2 Media activa 0 0 5 0 2 4 4 0 Alta 0 0 0 3 10 6 11 3 1 2 1,0% 2,0% Total Tabla N 25 Competencia en mapuzugun segn tramos de edad en decenios

11 10,8% 14 13,7% 28 27,5% 17 16,7% 24 23,5% 5 4,9%

40,2% 15 14,7% 33 32,4% 102 100%

La competencia en la lengua verncula se distribuye respecto de la edad de una manera bien definida. Poseen algn dominio con ella los hombres y mujeres mapuches de los tramos de edad medios a mayores y, a la vez, con una tendencia al aumento del nivel de competencia. Por ejemplo, la competencia alta la poseen casi en su totalidad personas con 45 o ms aos de edad. Algo similar, aunque menos pronunciado se presenta con el nivel de competencia media. A la inversa, entre los adolescentes, jvenes y adultos jvenes los casos con competencia escasean. Pero se debe reparar, tambin, en que los casos de competencia bsica se distribuyen en prcticamente todos los tramos de edad. Obedece este perfil a un fenmeno de radical interrupcin de la transmisin de la lengua de los mayores a los jvenes? Al parecer, este fenmeno est presente de manera extendida. Pero Se trata slo de eso? El lugar de nacimiento de los bilinges mapuches de la capital y la condicin de inmigrante o metropolitano podra proveer elementos de juicio que ayuden a dar forma al perfil del bilingismo mapuche.0

Resultados Test Competencia recodificados

Migrante o metropolitano Inmigrante 7 1 36 12 29 85 94,4% 5 Metropolitano 1 0 2 0 2 5,6% 8 1

Total

Tabla N 26: Competencia con el mapuzugun segn condicin de emigrante o metropolitano

Bsica pasiva Bsica activa Media pasiva Media activa Alta Total

8,9% 1,1%

38 42,2% 12 31 13,3% 34,4%

90 100,0%

Los datos de la tabla anterior son reveladores: la gran mayora de las personas que mantiene conocimientos y competencia con el mapuzugun no naci en la Regin Metropolitana. Esta no constituye un sitio en que, salvando excepciones, se est aprendiendo la lengua. Por extensin, tampoco empleando ms all del pequeo porcentaje de hablantes que, como acabamos de ver, lo hizo fuera de Santiago y alrededores. El contingente de hablantes de la lengua en la Regin Metropolitana proviene de otras partes, mayoritariamente desde el centro sur de Chile como veremos a continuacin. Para establecer esto hemos diferenciado entre nacimiento en comunas de residencia tradicional mapuche, comunas urbanas en regiones de vida tradicional mapuche, comunas de la Regin Metropolitana o en comunas con baja presencia indgena u otras comunas del resto del pas o el extranjero.

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Comuna de nacimiento Comunas residencia tradicional mapuche Comuna urbana en regin de vida tradicional mapuche 1 0 2 2 2 7 6,9% 9 Otras comunas del resto del pas o el extranjero 1 0 1 0 0 2 2,0%

Tabla N 27: Competencia en mapuzugun segn Total tipos de comuna de nacimiento

Competencia

Regin Metropolitana

Bsica Pasiva Bsica activa Media pasiva Media activa Alta Totales

5 1 35 13 30 84 82,4%

4 1 3 0 1 8,8%

11 10,8% 2 41 15 33 2,0% 40,2% 14,7% 32,4%

102 100,0%

Mientras nos mantenemos en el nivel de la competencia bsica los bilinges mapuches analizados segn el lugar de nacimiento se distribuyen con casos en todas las categoras de comuna. En la situacin de competencia media pasiva, todava la Regin Metropolitana y otras comunas de vida no tradicional aportan casos, pero ya con una evidente concentracin de ellos en la categora de los nacidos en comunas de residencia tradicional mapuche. En las categoras de competencia media activa y competencia alta con la lengua el panorama se confirma. Los hablantes del mapuzugun con mayores niveles de competencia provienen de comunas de vida tradicional y de comunas que, aunque urbanas, todava se mantienen en regiones de vida tradicional mapuche del centro sur de Chile. Los hablantes metropolitanos de la lengua mapuche provienen de regiones, comunas y sectores del sur de Chile donde la lengua mantiene mayor vitalidad. En Santiago, la transmisin de la lengua se interrumpe y tampoco existira, segn estos datos, una comunidad de habla suficientemente numerosa y activa para que las personas aprendan y mantengan la lengua. Es decidor al respecto la considerable proporcin de personas que demuestran competencia media, pero sta es pasiva. Sugiere que a pesar de tener conocimientos y capacidades stos estn interferidos fuertemente por el predominio del castellano.

IV. COMPETENCIA LINGSTICA CON EL MAPUZUGUN: ANLISIS DE CASOSSiguiendo los parmetros del Marco Comn Europeo (MCM), referido principalmente al concepto de competencia comunicativa, que comprende varios componentes: el lingstico, el sociolingstico y el pragmtico. En nuestra investigacin nos centramos en la competencia lingstica que incluye las destrezas lxicas, fonolgicas y sintcticas de una lengua, independientemente del valor sociolingstico de sus variantes y las funciones pragmticas de sus realizaciones. Si bien es cierto, cuando se estudia la competencia lingstica de un hablante se consideran las cuatro destrezas bsicas: leer, escribir, comprender y produccin de discursos de una lengua, como ya hemos venido realizando en nuestro estudio de competencia para el idioma mapuche, slo contemplamos las competencias de comprensin y produccin a nivel oral, dado que an la mayora de los hablantes mapuches no dominan las destrezas de lectura y escritura. Un individuo concreto posee competencia lingstica comunicativa, lo que implica que no slo se relaciona con el alcance y la calidad de los conocimientos, por ejemplo, las distinciones fonticas realizadas o la extensin y la precisin del vocabulario sino tambin con la organizacin cognitiva y la forma en cmo se almacenan estos conocimientos. Los conocimientos varan de un individuo a otro, pueden ser conscientes y de fcil expresin o simplemente no serlo, asimismo hay variabilidad en la organizacin de los mismos. Como hemos visto, la variable de competencia lingstica se refiere al nivel de dominio de las destrezas lingsticas bsicas, que adems nos entrega una tipologa de hablantes presentes en la comunidad de una lengua determinada. Con relacin al mapuzugun omitimos la destreza de escribir dadas las condiciones actuales de carencia de hablantes alfabetizados en mapuzugun, por lo que nos hemos centrado slo en las destrezas de comprensin y produccin especficamente en el plano oral. En primer trmino nos referiremos a los tipos de hablantes existentes entre los individuos mapuches asentados en la ciudad de Santiago. Asimismo, de la realizacin del habla abordamos cuatro aspectos de la comunicacin habituales en todo acto comunicativo. 1. Uso de saludos, inicio de una conversacin. 2. Conocimiento de conceptos de uso comn. 3. Ubicacin espacial. 4. Conocimiento y uso de trminos de parentesco.

Para concluir presentamos un grupo de ejemplos de la situacin de contacto castellano-mapuzugun registradas durante esta investigacin, indicios concretos del proceso de desplazamiento que sufre el idioma mapuche, pero a la vez, indicadores tambin de la resistencia y lealtad lingstica de los hablantes a su idioma materno, una lengua que les acompaa en una tierra extranjera de costumbres, donde han construido sus familias, sus historias y sueos. Incluimos adems cuadros de anlisis de los niveles de competencia de los hablantes mapuches en la ciudad de Santiago de Chile. La informacin obtenida durante la revisin del material recopilado constituye una amplia mirada a los hablantes mapuches, porque a travs de la entrevista no slo se constat el uso de la lengua sino tambin aspectos sociales e histricos de los hablantes, quienes nos acogieron con particular afecto. 1.0 Tipologa de hablantes Los resultados obtenidos en esta investigacin nos entregan la siguiente tipologa de hablantes: a)Bilinges Castellano Mapuzugun: se trata de hablantes que tienen un dominio coordinado de ambas lenguas, y pueden estructurar sus discursos separando las gramticas. Se trata de hablantes ancianos y ancianas que segn su relato nacieron en las regiones del sur de Chile y han emigrado a la capital en busca de oportunidades laborales, y que terminaron por radicarse en la ciudad de Santiago, estableciendo sus familias y races. Encontramos ejemplos de esta situacin: Entrevistador: Chew ple tati Los Andes pigechi ftxa mawiza? (Dnde se ubica la Cordillera de los Andes?) Entrevistado: Los Andes? Entrevistador: May (S) Entrevistado: faw ple tati mley (Por aqu est) (Registro 13-13081-06-01) Un aspecto a relevar de este tipo de hablantes es que han dejado de practicar la lengua mapuche a raz de la ausencia de otros hablantes y tambin de espacios (ms all de sus hogares) en los que pudieran concretizar el uso de la lengua.1

1 Es importante sealar que muchos de estos entrevistados no participan de las organizaciones sociales ni polticas mapuches existentes en la ciudad de Santiago.

b) Hablantes Pasivos de Mapuzugun: se trata de hablantes que expresan directamente su incapacidad de responder en la lengua mapuche, pero que comprenden sin ninguna dificultad las expresiones en mapuzugun. Se trata de un hablante que es consciente de su limitacin, afirmacin que en el caso puntual de nuestros entrevistados queda de manifiesto tanto en el resultado del test de competencia como en la declaracin de ellos mismos. Observemos los siguientes ejemplos: Entrevistador: mapuzugukeymi (Hablas mapuzugun) Entrevistada: mapuzuken (s, siempre lo hablo) Entrevistador: chumgechiley ti mapu? ayikefimi ti waria? (Cmo es tu tierra? Te gusta la ciudad?) Entrevistada: no le entend lo que me dijo Entrevistador: chumgechiley ti mapu? ayikefimi ti waria? (Cmo es tu tierra? Te gusta la ciudad?) Entrevistada: Entrevistador: chem mew kzawkeymi? (En qu trabajas?) Entrevistada: faw rukamew mten (aqu en la casa, no ms) (Registro 13-13078-04-01) En el ejemplo anterior, el hablante mapuche comienza comprendiendo y asumiendo que conoce el mapuzugun, sin embargo a medida que avanza la conversacin el hablante no es capaz de responder las preguntas que se le realizan. Pero luego, a medida que avanza la entrevista, responde adecuadamente. Se trata entonces de hablantes que debido a la poca prctica de la lengua, declaran y se observa olvido de la lengua mapuche. Esta afirmacin puede ser confirmada en el siguiente ejemplo, observemos: Entrevistador: eymi feypiafen kie ntxam? Una historia Entrevistada: aayyy... no s, no me acuerdo... tantos aos no quedan en la memoria. Y al pensar en todo, de muy nia empezamos a hablar en castellano y la fin 2 mi madre nos conversaba, claro, pero una vez en cuando no ms... (Registro 13-13078-04-01)

2 Se utiliza en espaol campesino, la palabra finado finada. En este caso esta palabra pierde la ltima slaba da, producto de la elisin habitual que se da en espaol chileno, de suprimir sonidos como /d/, por ejemplo ciud por ciudad.

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Es preciso sealar que este hablante ha olvidado la lengua mapuche principalmente por el desuso, obligado por el entorno: comienza sealando que la lengua pierde vitalidad desde su familia de origen, y que con la migracin a la ciudad, a un contexto ajeno al mapuzugun, margina an ms la lengua mapuche en su prctica personal, porque se encuentra en un ambiente social y cultural diferente y adverso. Entrevistador: eymi ta mapuzugunkeymi? (ud, habla zugun?) Entrevistado: Hay veces que le entiendo no ms pueh Entrevistador: faw mley tami ruka? (Aqu est su casa?) Entrevistado: faw mlen tati (aqu no ms es) (Registro 13-23149-02-01) En este ejemplo tenemos nuevamente la presencia de un hablante pasivo que reconoce que no siempre puede comprender los enunciados del mapuzugun, pero aquellos que son de uso cotidiano y menos especializado pueden ser entendidos por l y por lo mismo, generar una respuesta adecuada. Se trata del modelo ms tpico de hablante pasivo existente en la comunidad de habla mapuche. Un hablante que al enfrentarse a oraciones complejas tiende a perderse en la comprensin de las mismas, sin embargo frente a conceptos elicitados de manera aislada, el hablante manifiesta conocimiento de los significados. c) Monolinges de Espaol: son aquellos hablantes que no tienen ninguna competencia de idioma mapuche. Tienen como idioma materno el castellano y respecto del mapuzugun su vinculacin es a travs de algunos conceptos o palabras odas entre los miembros de su familia. Si bien, este tipo de hablantes puede ser el ms habitual en la sociedad mapuche actual, relevamos este grupo porque se trata de hablantes que manifiestan abiertamente su identificacin y pertenencia con el pueblo mapuche. 2.0 Uso de saludos La primera pregunta con la que se enfrenta nuestro encuestado corresponde a la frmula de saludo mari mari expresin propia del idioma , mapuche, a ello se suman los datos de origen del entrevistador lo que obliga al entrevistado, segn las pautas culturales mapuche, a responder de manera similar. Tal como sealbamos en el Perfil Sociolingistico de las regiones VIII, IX y X (2008). El saludo es el inicio de un tipo discursivo denominado pentukun. Definiremos el pentukun como el saludo que se efecta entre dos o ms personas que se encuentran, las que efectan mapu-

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una serie de preguntas para informarse acerca de los sucesos individuales, familiares y comunitarios de los interlocutores.Pen Encontrar/ver encontrarse y tocarse tuku tocar n INF

Por lo que se puede entender el pentukun es un acto de encuentro, que implica no slo un saludo de palabras, sino tambin contacto fsico (darse las manos y un abrazo). Mantenemos esta premisa para las situaciones ocurridas durante esta investigacin, generndose con nuestros entrevistados reacciones de afecto ante el uso de la lengua mapuche para la aplicacin del instrumento.

3.0 Conceptos de uso habitual Siguiendo la lista de Swadesh (Lastra, 2003), elegimos un grupo de quince conceptos de uso comn, correspondientes a diversos campos semnticos:Palabra Ichi nosotros Yu nariz Epu dos Semilla fn Blanco lg li Tiye aquello Carne ilho Venir kpan Ant sol, luz, da Todo kom Txewa perro Apoy lleno Mujer zomo Pequeo, chico pichi Piwke corazon

a) Lxico ms conocido Los conceptos ms respondidos fueron los siguientes: Txewa Ilho Apo-y Zomo Anth Yu perro carnesatisfecho, se

llen, lleno

mujersol, dia, luz

nariz

Los conceptos mencionados son los que concitan mayor nmero de respuestas correctas y la tendencia de los entrevistados a responder de inmediato ante la pregunta. Podemos deducir que se trata de palabras muy vinculadas al uso cotidiano y que se han instalado en su repertorio

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lingstico. Un ejemplo de esto lo constituye la palabra txewa perro que es respondida por 91,3% de los entrevistados de manera correcta. Asimismo sucede con el concepto ilho carne zomo mujer En mayor , . medida ocurre con las palabras anth da, luz, sol y la expresin apoy se llen, satisfecho que son respondidas en menor porcentaje pero , siempre sobre el 80% de las respuestas emitidas. b) Lxico menos conocido. Semilla fn: Es interesante destacar que este concepto es el menos respondido por los hablantes, incluso aquellos que presentan una competencia alta del idioma mapuche. En el estudio anterior3

los

hablantes planteaban alternativas frente a esta palabra, sin embargo, en el caso de los hablantes mapuches de la regin metropolitana, manifestaban abiertamente su desconocimiento o bien se sealaba que aquella palabra no existe en la lengua mapuche. Blanco lg (li): Esta palabra tambin presentaba dificultad para los hablantes, quienes sealaban no conocerla o bien declaraban que en idioma mapuche se dice solamente blanco Llama la atencin que no . aparezcan versiones de la palabra como el prstamo plan flan o , blank, que fueron ampliamente respondidos entre los hablantes de las regiones VIII, IX y X del estudio anterior. 4.0 Ubicacin espacial Las preguntas acerca de la ubicacin espacial de los hablantes, resultaron ser unas de las menos respondidas, principalmente por aquellos que presentaban competencia media o media pasiva. Slo los entrevistados de competencia alta respondan adecuadamente. En los siguientes ejemplos se observa que los entrevistados ante esta pregunta tendan a la respuesta en castellano, aunque se tratase de hablantes de competencia alta y bilingismo coordinado. Entrevistador: Chew ple tati Los Andes pigechi ftxa mawiza? (Dnde est la Cordillera de los Andes?) Entrevistada: kimlan tati, no s eso (Registro 13-13078-05-06) Entrevistador: chew ple mley tufa tati Los Andes pigechi ftxa wigkul? ((Dnde est la Cordillera de los Andes?) Entrevistada: Los Andes mmm (duda y no responde) (Registro 13- 23149-04-09) Los dos ejemplos anteriores muestran como los hablantes al verse3 Perfil Sociolingstico de comunidades mapuche de la VII, IX y X Regiones.

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enfrentados a una pregunta de ubicacin no logran situarse espacialmente respecto de la Cordillera de los Andes. Manifiestan desconocimiento de la geografa regional y no responden la pregunta. Se trata de hablantes que en su mayora han desarrollado trabajos de labores domsticas en distintas zonas de la ciudad de Santiago, por lo que tienden a perderse en el momento de la entrevista. Observamos con esto, que aunque llevan varias dcadas instalados en la zona urbana an se sienten ajenos al espacio en el cual viven. Si contrastamos esta respuesta con las obtenidas durante la aplicacin del Perfil Sociolingstico de las regiones VIII, IX y X, se aprecia como el sentido de ubicacin espacial es una de las respuestas con mayor nmero de aciertos de parte de los hablantes, principalmente porque se trata de su entorno habitual y de origen. 5.0 Conocimiento y uso de trminos de parentesco Siguiendo la tendencia del estudio anterior, los conceptos de parentesco lhaku abuelo paterno y weku to materno, son respondidos de manera incorrecta o simplemente los hablantes desconocen su existencia. Entrevistador: Cmo se le dice a su abuelo por parte de su mam? Entrevistada: le dira chach (Registro 13-23138-02-02) En el ejemplo anterior observamos que la entrevistada plantea la palabra afectuosa chach (proveniente del genrico chachay) dado a los ancianos que son familiares cercanos como los abuelos, o bien a los ancianos en general a quienes se les debe respeto. Sin embargo, la designacin lhaku, se da al abuelo paterno como nombre, aunque en el trato puede utilizarse la palabra chachay Entrevistador: abuelo paterno Entrevistada: chuchu uke (Registro 13-11067-03-02) Este ejemplo muestra como la entrevistada busca literalmente traducir la palabra abuelo paterno sin lograrlo porque al final crea un concepto , a partir de dos palabras: chuchu abuela materna y uke mam . Entrevistador: Abuelo paterno chem pigeafuy mapuzugunmu? El pap de su pap en mapuzugun cmo le dira usted? Entrevistada: pu chacha no se le deca antes, creo Entrevistador: to materno, el hermano de su mam ... en mapuzugun

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Entrevistada: no, si me lo saba pero se me olvid (Registro 13-11067-03-02) En la muestra anterior, la entrevistada se refiere tanto al concepto lhaku como a weku, manifestando su desconocimiento, aunque reconoce saber de su existencia, pero que dadas las condiciones actuales en las que vive, y debido al desuso ya no utiliza ese lxico por lo que se le ha olvidado. Sin duda alguna, que muchos de los fenmenos que observamos en las realizaciones concretas de la lengua mapuche en hablantes que viven en la regin metropolitana, presentan como caracterstica ms que el desconocimiento de lxico, el olvido de los mismos debido al desuso al que se encuentran expuestos. Sin duda alguna, que se trata de hablantes que han dejado de practicar la lengua y al enfrentarse a ella en una conversacin orientada a una investigacin, se manifiesta la tensin en su afn de generar la respuesta apropiada. Asimismo, el uso constante del espaol les lleva a presentar constante interferencia en su proceso de cambio de cdigo. Podramos deducir que estos hablantes, si se enfrentan a la lengua mapuche en un proceso ms medido y en aumento, pudieran estructurar su idioma y hasta recuperarlo. 6.0 Situacin de contacto castellano-mapuzugun Asumimos que el contacto entre las lenguas es un fenmeno que existe desde los inicios de las lenguas en la humanidad. Se trata de una situacin que ha ocurrido y ocurre en todas las regiones de la tierra. No existe en la actualidad una lengua que se encuentre completamente aislada y sin contacto. En el caso del idioma mapuche, es una lengua que en trminos histricos precisos desconocemos todas las situaciones de contacto que ha vivido, sin embargo actualmente podemos percibir su vinculacin en el plano lxico con el quechua y definitivamente con el castellano, lengua con la cual lleva cinco siglos de contacto y cuyos rasgos estn presentes desde ese tiempo en el hablante de esta lengua. (Gunderman et Al: 2008). Encontramos en este estudio, construcciones oracionales en las que los hablantes mapuchizan verbos no existentes en la lengua mapuche,

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Observemos el siguiente ejemplo:(1) Prepara Preparar PRS 4 i 3PL i POS iyael comida

preparamos nuestra comida (Registro 13-081-06-01)

(2) Injerta Injertar a FUT n 1SG mansana5 manzana

injertar manzanas (Registro 13-081-06-01)

En los ejemplos (1) y (2) se observa