Biblia€¦ · o 2.1 Antiguo y Nuevo Testamento 3 Estructura 4 Cánones bíblicos 5 Biblia...

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1 Biblia De Wikipedia, la enciclopedia libre La Biblia de Gutenberg. La Biblia (del griego «τα βιβλία», "los libros"), es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo. La canonicidad de cada libro varía dependiendo de la tradición adoptada. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia transmite la palabra de Dios. La Biblia, o al menos una porción de ella, se encuentra traducida a 2.303 idiomas. 1 Contenido Etimología 2 Historia o 2.1 Antiguo y Nuevo Testamento 3 Estructura 4 Cánones bíblicos 5 Biblia Cristiana o 5.1 El Antiguo Testamento
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BibliaLa Biblia de Gutenberg.
La Biblia (del griego «τα βιβλα», "los libros"), es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo. La canonicidad de cada libro varía dependiendo de la tradición adoptada. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia transmite la palabra de Dios. La Biblia, o al menos una porción de ella, se encuentra traducida a 2.303 idiomas.1
Contenido
Etimología
3 Estructura
6 Otros libros referenciados en la Biblia
7 Conservación e integridad de la Biblia
8 Arqueología y coincidencias bíblicas
9 La Biblia y los distintos idiomas
o 9.1 Biblia hebrea
o 9.2 Biblia griega
o 9.3 Biblia latina
10 Bibliografía
Etimología
La palabra Biblia se origina, a través del latín, en la expresión griega τα βιβλα τα για (ta
biblía ta haguia; los libros sagrados), acuñada por vez primera en I Macabeos 12:9, siendo βιβλα plural de βιβλον (biblíon, 'papiro' o 'rollo', usado también para 'libro'). Se cree que este nombre nació como diminutivo del nombre de la ciudad de Biblos (Ββλος), importante mercado de papiros de la antigüedad.
Esta frase fue empleada por los hebreos helenizados (aquellos que habitaban en ciudades de habla griega) mucho tiempo antes del nacimiento de Jesús de Nazaret para referirse al Tanaj o Antiguo Testamento. Muchos años después empezó a ser utilizada por los cristianos para referirse al conjunto de libros que forman el Antiguo Testamento así como los Evangelios y las cartas apostólicas, es decir, el Nuevo Testamento. Para ese entonces ya era común utilizar las dos primeras palabras de la frase, τα βιβλα, a manera de título.
Ya como título, y habiendo perdido el artículo τα, se empezó a utilizar en latín como biblia sacra (los libros sagrados) y de ahí fue transmitido a las demás lenguas.
Historia
La Biblia es una compilación de textos que en un principio eran documentos separados (llamados "libros"), escritos primero en hebreo, arameo y griego durante un dilatado periodo de tiempo y después reunidos para formar el Tanaj (Antiguo Testamento para los cristianos) y luego el Nuevo
Testamento. Ambos testamentos forman la Biblia cristiana. En sí la Biblia fue escrita a lo largo de aproximadamente 1000 años (900 a. C. - 100 d. C.). Los textos más antiguos se encuentran en el Libro de los Jueces ("Canto de Débora") y en las denominadas fuentes "E" y "J" de la Torá o Pentateuco, que son datadas en la época de los dos reinos (siglos X a VIII a. C.). El libro completo más antiguo, el de Oseas es también de la misma época. El pueblo judío identifica a la Biblia con el Tanaj (no consintiéndose bajo ningún concepto el término Antiguo Testamento) y no acepta la validez del llamado Nuevo Testamento, reconociéndose como texto sagrado únicamente al Tanaj.
El canon católico romano de la Biblia que conocemos hoy fue sancionado por primera vez en el Concilio de Hipona en el año 393 de nuestra era, por la Iglesia Católica. Dicho canon de 73 libros (46 pertenecientes al llamado Antiguo Testamento, incluyendo 7 libros llamados actualmente Deuterocanónicos -Tobit, Judit, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc- que no son reconocidos por el canon judío ni valorados como canónicos por el protestantismo, y 27 al Nuevo Testamento) fue confirmado en el Sínodo de Roma en el año 380, y ratificado en el Concilio de Cartago en el año 397, y luego nuevamente confirmado por decreto en la cuarta sesión del Concilio de Trento del 8 de abril de 1546. Ninguna de estas decisiones fue reconocida ni asumida entre los protestantes, surgidos a partir del Siglo XVI, ni por distintas denominaciones para protestantes, surgidas a partir del Siglo XIX. El Canon de las Biblias Cristianas Ortodoxas es aún más amplio que el Canon de las Biblias Católicas Romanas, e incluye el Salmo 151, la Oración de Manasés, y los Libros I Esdras y III Macabeos.
El Antiguo Testamento narra principalmente la historia de los hebreos; el Nuevo Testamento la vida, muerte y resurrección de Jesús, su mensaje y la historia de los primeros cristianos.
El Nuevo Testamento fue escrito en lengua griega koiné. En él se cita con frecuencia al Antiguo Testamento de la versión de los Setenta, traducción al griego del Antiguo Testamento realizada en Alejandría en el siglo III a. C.
La Biblia es para los creyentes la palabra de Dios por ser indudable para estos su inspiración divina. Es un libro eminentemente espiritual y habla sobre la historia de la humanidad, su creación, su caída en el pecado y su salvación, que expone cómo el Dios creador se ha relacionado, se relaciona y se relacionará con el ser humano. De igual forma, la Biblia expone los atributos y el carácter de Dios.
Para los creyentes, la Biblia es la principal fuente de fe y doctrina en Cristo. En el Siglo XVI los diferentes movimientos de la Reforma Protestante comenzaron a experimentar un alto desgaste en discusiones filosóficas y a separarse unos de otros; para menguar este problema se definió el principio llamado "sola escritura", que significa que solamente la Biblia puede ser considerada fuente de doctrina cristiana. Para la Iglesia Católica Romana, además de la Biblia, también son fuente doctrinal la tradición, las enseñanzas de los Padres de la Iglesia (discípulos de los Apóstoles), y decisiones emanadas de Concilios. Esta divergencia entre cristianos se intensificó al asumir la Iglesia Católica Romana la idea de que el Papa, como único "sucesor de Pedro", y, consecuentemente, "custodio y depositario de las llaves del Reino de los Cielos", debía ser "infalible" en asuntos de fe, moral y doctrina cristiana (Dogma de la Infalibilidad Papal). Mientras que los cristianos protestantes rechazan esta aseveración y consideran como cabeza única de la iglesia a Jesús de Nazareth, llamado Cristo. Para ambas partes esta gran diferencia ya no es considerada tan solo en términos filosóficos o religiosos, sino como designios divinos plasmados y asentados en la Biblia misma.
Para los Judíos Ortodoxos, por supuesto, el Nuevo Testamento no tiene validez. El rabínico considera como fuente de doctrina el Talmud, mientras los Caraítas defienden desde el siglo VIII el Tanaj como única fuente de fe.
Antiguo y Nuevo Testamento
El canon del Antiguo Testamento cristiano entró en uso en la Septuaginta griega, traducciones y libros originales, y sus diferentes listas de los textos. Además de la Septuaginta, el cristianismo posteriormente añadió diversos escritos que se convertirían en el Nuevo Testamento. Poco diferentes listas de las obras aceptadas siguió desarrollando en la antigüedad. En el Siglo IV, una serie de Sínodos fue elaborando listas de escritos sagrados que fijaban un Canon del Antiguo Testamento de entre 46 y 54 distintos documentos y un Canon del Nuevo Testamento de 20 á 27, siendo este último el utilizado hasta el día de hoy; el cuál fue definido finalmente en el Sínodo o Concilio de Hipona en el 393 AD. Hacia el año 400, Jerónimo había escrito una edición definitiva de la Biblia en latín (véase la Vulgata), el Canon de la cual, debido en parte a la insistencia del Papa Dámaso, fue hecho coincidir con decisiones de varios de los Sínodos reunidos con anterioridad. Con el beneficio de la retrospectiva se puede decir que estos procesos establecieron de manera eficaz el Canon del Nuevo Testamento, aunque hay otros ejemplos de listas canónicas en uso después de este tiempo. Sin embargo, esta lista definitiva de 27 libros no fue legitimada por ningún Concilio Ecuménico sino hasta el Concilio de Trento (1545-63).
Durante la Reforma Protestante, algunos reformadores canónicos propusieron diferentes listas de las que se encuentra actualmente en uso. Aunque no sin debate, véase Antilegomena, la lista de los libros del Nuevo Testamento vendría a seguir siendo el mismo, sin embargo, el Antiguo Testamento los textos presentes en la Septuaginta, pero no está incluido en el canon judío, cayó de favor. En el momento en que vendría a ser eliminado de la mayoría de los cánones protestantes. Por lo tanto, en un contexto católico estos textos se denominan libros deuterocanónicos, mientras que en un contexto protestante que se hace referencia como Apócrifa, la etiqueta se aplica a todos los textos excluidos del canon bíblico que estaban en la Septuaginta. Cabe señalar también, que los católicos y los protestantes describen algunos otros libros, como el libro de los Hechos de Pedro, como apócrifos.
Por lo tanto, el Antiguo Testamento protestante de hoy tiene un libro 39 -canon-el número varía de la de los libros en el Tanakh (aunque no en contenido) a causa de un método diferente de la división- mientras que la Iglesia Católica Romana reconoce 46 libros como parte del Antiguo Testamento canónico. El término "Escrituras hebreas" es sólo sinónimo del Antiguo Testamento protestante, no católico, que contiene las Escrituras hebreas y textos adicionales. Tanto los católicos y los protestantes tienen los mismos 27 -libro del Canon del Nuevo Testamento.
Estructura
Un libro de la Biblia es un grupo establecido de escrituras. Por ejemplo, el libro de Salmos (en hebreo Tehilim o "Canciones de alabanza") tiene 150 canciones (151 en la versión de los Setenta), mientras que la Epístola de Judas es una carta de media página.
La Biblia hebrea o Tanaj está dividida en tres secciones: los cinco libros de Moisés (la Ley o Torá), los libros escritos por los profetas hebreos (los Profetas o Nevi'im) y unos libros que no entran en las dos categorías anteriores (las Escrituras o Ketuvim); éstos son conocidos como hagiógrafa o simplemente «las Escrituras».
La Biblia judía fue escrita predominantemente en hebreo, pero tiene algunas pequeñas partes que fueron escritas en arameo. En la Biblia cristiana, la Biblia hebrea es llamada Antiguo Testamento, para distinguirla del Nuevo Testamento, que es la parte que narra la vida de Jesús y su predicación, entre otras cosas. El Nuevo Testamento está dividido en los cuatro Evangelios, Historia (Hechos de los Apóstoles), las Cartas a iglesias cristianas por Pablo y otros apóstoles, y el Apocalipsis.
Biblia de Gutenberg.
Las Biblias cristianas contienen la totalidad del Tanaj o Antiguo Testamento, junto con un grupo de Escrituras posteriores conocidas como el Nuevo Testamento. Dentro del cristianismo, no hay acuerdo completo sobre el número exacto de libros que debe tener (con igual reconocimiento) el Antiguo Testamento, es decir, sobre su canon. Hasta el siglo XVI se mantuvo en Occidente la traducción latina de San Jerónimo conocida como "la Vulgata" (proveniente del latín vulgar) que incorporaba tanto el canon judío como aquellos escritos de la Septuaginta griega.
Con la Reforma Protestante, Martín Lutero cuestionó la necesidad de mantener los libros
"apócrifos" junto a los del canon judío y los agrupó como un apéndice edificante al final de su traducción al alemán de la Biblia. La Iglesia Católica Romana confirmó, sin embargo, el canon de la Biblia de los Setenta y de la Vulgata en el Concilio de Trento (1545-1563), reconociendo más claramente la canonicidad de algunos escrituras cuestionadas por Lutero, que desde ese mismo siglo comenzaron a ser llamados "Deuterocanónicos" (Concepto introducido por Sixto de Siena).
Las iglesias orientales también reconocen plena canonicidad a los deuterocanónicos, agregando también otros libros que se encuentran en códices antiguos, como III y IV Macabeos y la Oración de Manasés. La Iglesia Ortodoxa Etíope acepta asimismo el Libro de Enoc como canónico. El Nuevo Testamento hace referencia tanto a los libros deuterocanónicos como al Libro de Enoc. En cuanto al resto de los libros, no hay disputa alguna y todos los grupos cristianos tienen los mismos libros en el Nuevo Testamento de la Biblia.
Cánones bíblicos
Un canon es el conjunto de libros que integran la Biblia según una tradición religiosa concreta, que los considera así "divinamente inspirados" y los distingue de otros textos que no se consideran revelados. Estas diferencias entre las distintas ramas del cristianismo se dan únicamente para el Antiguo Testamento, ya que todas las Biblias tienen el mismo número de libros en el Nuevo Testamento.
El primer canon es el Pentateuco, el cual se compone de los libros del Génesis, Éxodo,
Levítico, Números y Deuteronomio y contiene la "Ley de Dios", que es el conjunto de los 613 preceptos del Judaísmo.
Dentro del Judaísmo surge disputa sobre el canon correcto. Un grupo religioso, los saduceos, sostiene que solamente conforma el canon de las Escrituras la Torá o Pentateuco (la Ley), mientras que otros grupos también consideran las Escrituras de los Nevi'im (Profetas) y los Ketuvim (los Escritos). Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., el grupo judío predominante fue el de los fariseos, que sí considera al canon como conformado por la Ley, los Profetas y los Escritos. Así, a finales del siglo I el Judaísmo estableció en Yamnia (Yavne) como canon de sus libros sagrados aquellos que cumplieran tres requisitos: que hubiera una copia del libro en cuestión que se supiera que fue escrito antes del año 300 a. C. (cuando la helenización llegó a Judea, con los problemas culturales y religiosos subsecuentes, y que pueden leerse en libros como los de los Macabeos o el de Daniel), que dicha copia estuviera escrita en hebreo o cuando menos arameo (no griego, la lengua y cultura invasora) y que tuviera un mensaje considerado como inspirado o dirigido al pueblo de Dios (con lo que también algunos libros que cumplían las dos características anteriores tuvieron que salir del canon).
En tiempos de Jesús de Nazaret es dominante la segunda opinión, la cual es sostenida y transmitida por muchos cristianos hasta tiempos de la Reforma Protestante con la controversia de los libros deuterocanónicos (ver «Estructura», up supra). Esta controversia probablemente se originó precisamente por el hecho de que el Judaísmo había establecido su canon a fines del siglo I, con lo que para ellos ya no estaban presentes aquellos textos que sólo se encontrarían en griego (en la versión de la Biblia judía de los Setenta). Estos libros fueron precisamente los que se considerarían, posteriormente, como deuterocanónicos.
La versión judía de la Biblia consta de 24 libros, con ciertas diferencias respecto a las Biblias cristianas. Algunas de ellas son:
Los nombres de varios libros: Éxodo para el original Shemot («Nombres»); Levítico para Vaikrá («Y llamó»).
La subdivisión en tres secciones: Torá (la Ley, el Pentateuco); Nevi'im, los Profetas Anteriores (Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los 12 profetas menores); y Ketuvim, los Escritos (Salmos, Proverbios, Daniel y los demás libros).
Actualmente, los libros que no son considerados canónicos por católicos y ortodoxos, reciben el nombre de libros apócrifos; a su vez, esos mismos libros suelen ser denominados pseudoepígrafos por los protestantes, que, habitualmente, respetan también el nombre de Deuterocanónicos (literalmente, "del segundo canon") para aquellos que han recibido reconocimiento canónico de católicos y ortodoxos (en general, son libros escritos originalmente en griego, incluidos en la traducción al griego de la Biblia judía conocida como Septuaginta o de los LXX). No obstante, algunas corrientes protestantes fundamentalistas insisten en conservar el nombre de apócrifos para los libros deuterocanónicos.
Con todo, hay que señalar, que los primeros cristianos no usaban la Biblia hebrea, sino que usaban la Septuaginta o de los LXX por cuanto varios de los nuevos cristianos fueron judíos de cultura griega, como por ejemplo, Pablo de Tarso, San Esteban, y los evangelistas San Lucas y San Marcos.
Biblia Cristiana
La Biblia es un libro usado para todos los cristianos, aun cuando no todos los grupos de cristianos la lean asiduamente. Las Biblias Cristianas están constituidas por escritos hebreos, arameos y griegos, que han sido retomados de la Biblia griega, llamada Septuaginta, y del Tanaj hebreo- arameo, y luego reagrupados bajo el nombre de Antiguo Testamento. A estos se ha sumado una tercera serie de escritos griegos cristianos agrupados bajo el nombre de Nuevo Testamento. Distintos grupos cristianos han debatido largamente sobre la inclusión o exclusión de algunos de los libros de ambos Testamentos, surgiendo los conceptos de apócrifos y deuterocanónicos para hacer referencia a algunos de estos textos.
La comunidad judía actual reserva la expresión "Biblia Cristiana" para identificar sólo a los libros que han sido añadidos al Tanaj hebreo-arameo por el judaísmo tardío helenizante alejandrino, y luego por el cristianismo, y evita referirse a su Tanaj en términos de "Biblia", o de "Antiguo Testamento". Varias denominaciones cristianas incorporan otros libros en el Canon de ambos Testamentos.
El Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento es la colección de libros escritos antes de la vida de Jesús, pero aceptada por los cristianos como parte de la Sagrada Escritura. En términos generales, es la misma que la Biblia hebrea, sin embargo, divide y ordena de manera diferente, y varía desde el judaísmo en la interpretación y énfasis. (Véase, por ejemplo, Isaías 7:14.)
El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento es una colección de 27 libros, representativos de 5 diferentes géneros literarios judeocristianos: 4 Evangelios, 1 Libro de Hechos, 1 Apocalipsis, y 19 Epístolas (6 Epístolas "Católicas" o Apostólicas, y 13 Epístolas Paulinas). Una séptima "Epístola Católica" —a saber, 1 Juan—, y una decimocuarta "Epístola Paulina" —concretamente, Hebreos—, realmente pertenecen al género ensayístico o docto tratadística, es decir, se trata de tratados doctrinales, con lo que representan un quinto género de escritos del Nuevo Testamento. La figura protagónica es Jesús de Nazaret, llamado Cristo. Casi todos los cristianos, con algunas excepciones, como el cristianismo gnóstico de los primeros siglos, han venido asumiendo el Nuevo Testamento como un texto sagrado divinamente inspirado.
Otros libros referenciados en la Biblia
Estos libros aparecen como referencias y como ampliación de lo escrito en la Biblia. Algunos libros, como Enoc, han venido siendo tenidos por apócrifos a pesar de haber sido referenciados en la Biblia.
Aquí están las menciones a dichos libros:
El libro de la batalla de Jahweh Números 21:14
El libro de Jasher Josué 10:13
El libro de los hechos de Salomón 1 Reyes 11:41
Las crónicas de Nathan y Gad 1 Crónicas 29:29
Profecías de Ahias Silonita, y del Vidente Iddo 2 Crónicas 9:29
Los libros de Semeías 2 Crónicas 12:15
Las palabras de Jehú 2 Crónicas 20:34
Los hechos de Uzías 2 Crónicas 26:22
La epístola anterior de Pablo a los corintios 1 Corintios 5:9
Otra epístola de Pablo a los efesios Efesios 3:3
La carta de Pablo a los laodicenses Colosenses 4:16
Las profecías de Enoc Judas 1:14
Y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jahweh 1 Samuel 10:25
He aquí todo está escrito en las Actas de los Reyes 2 Crónicas 33:18
Este libro, profetizado por Jeremías Jeremías 25:13
A hablarte, desde los días de Josías hasta hoy Jeremías 36:2
Escribió, pues, Jeremías en un libro todo el mal Jeremías 51:60
He hallado el Libro de la Ley en Casa de Jahweh 2 Reyes 22:8
El Libro de la Ley de Jahweh 2 Crónicas 17:9
Yo Daniel miré atentamente en los libros Daniel 9:2
Y fue escrito libro de memoria delante de él Malaquías 3:16
Trajeron los libros y los quemaron Hechos 19:19
Y los libros, mayormente los pergaminos 2 Timoteo 4:13
Hay solamente una parte de las cosas que habló Jesús en la Biblia Juan 21:25
Conservación e integridad de la Biblia
No obstante las objeciones de algunos críticos, existen pruebas que avalan la afirmación de que gran parte de la biblia se ha conservado sin cambios importantes hasta nuestros días. Quienes no están de acuerdo con estas afirmaciones apelan a circunstancias tales como traducciones de un idioma a otro, copiado de manuscritos, opiniones divergentes en dogmas y/o destrucción deliberada, la Biblia no ha llegado como un volumen completo. Hallazgos tales como los manuscritos del Mar Muerto han mostrado que, en gran parte, esto sucedió antes del Siglo I de nuestra era, aunque los textos encontrados allí, y los conocidos hasta entonces, parecen presentar cambios menores.
Ha habido otros textos relevantes relacionados con la Biblia "original", los escritos apócrifos hallados en Egipto (Nag Hamadi) y Cisjordania (Qumrán, cerca del Mar Muerto), e incluso en países muy lejanos hacia el Sur y el Oriente. Estos han supuesto una nueva interrogante acerca de si ya estaría completo el canon bíblico, o habría que revisarlo de forma detallada.
Los defensores de la idea de que las escrituras bíblicas son fieles y están completas, se basan en la cantidad de copias idénticas que, desde tiempos remotos, se ha realizado de las mismas. Los copistas hebreos de las Escrituras fueron muy instruidos, los masoretas, que copiaron las Escrituras Hebreas entre los siglos VI y X solían contar las letras para evitar errores. El erudito en la materia W.H. Green dice sobre las comparaciones entre textos antiguos y modernos lo siguiente: Se puede decir sin temor a equivocarse que ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud.
EL PENTATEUCO
En el Antiguo Testamento los libros de Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio no sólo son los primeros, sino que son de primerísima importancia. Describen los orígenes de Israel como nación y la revelación del Dios que creó la nación en primer lugar, y a través de la ley determinó todo el estilo de su vida. Estos cinco libros conforman la primera sección de la Biblia hebrea, y en el NTNT Nuevo Testamento (p. ej.p. ej. Por ejemplo Luc. 24:44) se les refiere simplemente como la Ley, designación usada hasta el día de hoy por los judíos. El Pentateuco, un término gr., significa Literalmente cinco rollos.
Pretendemos explicar la estructura del Pentateuco y su tema central; bosquejar la contribución particular de cada libro al tema; y finalmente examinar el origen histórico del Pentateuco y los asuntos relacionados con las fuentes, su contexto y autoría.
David Clines ha resumido hábilmente el tema del Pentateuco como el cumplimiento parcial —que implica también el no cumplimiento parcial— de las promesas a, o bendiciones de, los patriarcas
(The Theme of the Pentateuch [JSOT Press; 1978], p. 29). Las promesas a los patriarcas, de la tierra, de los descendientes, de una relación de pacto y las bendiciones a las naciones, son anunciadas por primera vez en Gén. 12:1–3, cuando el Señor llamó a Abraham a dejar su familia por una tierra que él le mostraría. Los múltiples mensajes divinos subsecuentes en el Gén. elaboran y enriquecen estas promesas. Por ejemplo, es gradualmente hecho claro que la tierra de Canaán fue la tierra prometida y que ésta sería la posesión de los descendientes de Abraham para siempre (ver Gén. 13:14–17; 17:8). También la promesa de los descendientes se hace en forma más específica, a medida que es evidente que el primero de esos descendientes no fue Lot (Gén. 13.), tampoco Eliezer (Gén. 15), ni Ismael (Gén. 17), sino Isaac, el hijo unigénito de Sara, la anciana esposa de Abraham.
No son sólo las promesas las que se relacionan con el tema del Pentateuco. Cada episodio en la historia o estatuto en la ley contribuye a desenvolver el tema. Por ejemplo, la urgente demanda por santidad se relaciona con dos aspectos de la promesa, el don de la tierra y la relación del pacto. Se ordena a Israel que sea santo como Dios; siendo la santidad la esencia de su carácter, Israel como socio en el pacto con Dios debe imitarlo (Lev. 11:45). Es más, la presencia continua de Dios e Israel en la tierra prometida depende de la conducta justa de este último. La gravedad del pecado corrompe la tierra haciendo imposible que Dios habite allí e incitando a la tierra a no tolerar a sus habitantes (Lev. 18:25–28).
Si bien Gén. 1 revela a Dios como el Creador todopoderoso que hizo y controla todo el mundo, el cumplimiento de las promesas a Abraham no se efectúa en el Pentateuco. Sus descendientes totalizaron cerca de 70 en el tiempo cuando su nieto Jacob dejó Canaán (Gén. 46:27), siendo suficientes para causarle preocupaciones al faraón en Egipto algunas generaciones más tarde (Exo. 1:10); sin embargo, no eran suficientes en número como para poblar la tierra de Canaán en los días de Moisés, según Deut. 7:17–22. De igual manera, si bien toda la tierra fue prometida a Abraham, todo lo que él logró adquirir fue terreno suficiente como para en terrar a Sara (Gén. 23). Jacob compró un poco más (Gén. 33:19), pero el Pentateuco termina con Moisés viendo toda la tierra desde la cima de una montaña en Moab y al pueblo dispuesto a cruzar el Jordán para entrar en Canaán (Deut. 34). Las promesas son parcialmente cumplidas en el Pentateuco. Los cinco libros miran hacia el futuro, hacia el cumplimiento definitivo de la promesa. A través de ellos corre la tensión entre el ahora del presente cumplimiento y el todavía no del cumplimiento completo en el futuro.
Gén. 1–2 presentan la creación saliendo perfecta de la mano de Dios. Se proveyó para toda necesidad humana: El hombre, la mujer y Dios vivieron en perfecta armonía. Había confianza del uno en el otro y disfrutaban de la compañía mutua, caminando juntos en el verde huerto del Edén en lo fresco del día. Esta era dorada fue abruptamente llevada a su fin por la desobediencia humana cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido.
Su expulsión del huerto selló el fin de una era, una etapa, la cual el esfuerzo humano nunca podría recuperar. Sin embargo, el Pentateuco busca una restauración parcial de esta era ideal a través de la iniciativa de Dios. La tierra de Canaán podría ser un lugar donde el Señor viviría con su pueblo como él vivió en el Edén. De hecho en el tabernáculo o en el templo el caminaría entre ellos igual como lo hiciera allá (Lev. 26:12; Núm. 35:34).
La promesa a Abraham de que tendría una descendencia numerosa es una seguridad del hecho de que, por el poder divino, en él se cumpliría el mandato da do a la primera pareja: sed fecundos y multiplicaos. El matrimonio arquetípico de Adán y Eva en Gén. 2 retrata el matrimonio ideal que se presupone en las leyes de Lev. 18, 20; Deut. 22, 24, y que es explícitamente citado por Jesús y Pablo como el modelo de Dios para el matrimonio y la relación hombre-mujer en la nueva era
11
inaugurada por la venida de Jesucristo (Mat. 19:3–12; Ef. 5:22–33). Esa también fue una era cuando Dios caminó sobre la tierra. Pero como en el Pentateuco, el NTNT Nuevo Testamento mira hacia un cumplimiento total en la nueva Jerusalén, en el que el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios (Apoc. 21:3).
CONTENIDO Y TEMA DE CADA UNO DE LOS LIBROS
Habiendo tratado el tema global del Pentateuco, el cumplimiento parcial de las promesas a los patriarcas, ahora nos ocuparemos de cada libro por separado, desde Gén. a Deut.
Génesis
Génesis (“origen”) explica los orígenes del mundo y el lugar de Israel en éste. Para apreciar sus primeros capítulos, el lector moderno deberá ponerse en el lugar de quien vivió hace 3.000 años en el antiguo Cercano Oriente. Tal persona debería estar familiarizada con muchas historias de los orígenes del mundo tanto de Babilonia como de Egipto. Un antiguo cananeo o babilonio se habría sorprendido al leer por primera vez el libro de Gén, porque si bien en el bosquejo el tema de Gén. 1–11 tiene su paralelo con otros textos antiguos, el cuadro del po der y la preocupación moral del Dios todopoderoso quien es revelado en Gén. dejaría maravillado a cualquiera que se crió creyendo en una multitud de pequeños e impotentes dioses y diosas.
El principal tema de Gén. y los siguientes cuatro libros es el cumplimiento de las promesas de Dios a los patriarcas. En 12:1–3 Dios prometió a Abraham que le daría la tierra, que tendría una descendencia numerosa, que tendrían una estrecha relación (a través del pacto) y que por medio de él todas las naciones serían bendecidas.
El resto del Gén. amplía y elabora estas promesas (especialmente los caps. 15, 17, 22, 28, 46). Pero más que eso, Gén. muestra esas promesas siendo cumplidas gradual y parcialmente. Después de muchos años de esperar un hijo, Isaac nació a Abraham y Sara (21:1–7).
Cuando Sara murió, Abraham usó esa oportunidad para comprar una pequeña porción de tierra en Canaán para enterrar a su mujer (cap. 23). A través de Abraham, Melquisedec y Abimelec recibieron bendiciones (caps. 14; 20); y a través de José, Egipto y muchas de las naciones a su alrededor fueron libradas de la hambruna (caps. 42–47).
Sin embargo, por sobre todo, el Señor prometió que él sería el Dios de Abraham y que le protegería. Así lo hizo, a pesar de las veces en que la fe de Abraham falló y actuó neciamente (ver 12:10–20; 16:20). Con todo, Dios estuvo con Abraham, Isaac, Jacob y José (ver 26:3; 28:15; 39:2, 21), protegiéndoles y prosperándoles.
A través del Gén. corre el tema de la gracia, la misericordia de Dios a pesar del pecado humano. Los capítulos iniciales del libro muestran a Dios creando un ambiente perfecto en el huerto del
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Edén. La rebelión humana les condujo a la expulsión del huerto. Peor y más ampliamente diseminado el pecado condujo al diluvio destruyendo [casi] toda la humanidad. Y Dios comenzó de nuevo con una nueva raza encabezada por el justo Noé. Desafortunadamente él falló y también su hijo Cam pecó (9:20–27), y el proceso de pecado sometiendo a la humanidad comenzó de nuevo, culminando con la dispersión de las naciones en Babel (11:1–9).
Dios comenzó de nuevo con Abraham, el antepasado de Israel, y Gén. muestra cómo Dios planeó restaurar la raza humana por medio de él y sus descendientes. De todas maneras el programa divino obviamente era incompleto hacia el final de Gén., conduciéndonos a leer más para descubrir cómo los propósitos de Dios al fin se fueron cumpliendo.
Exodo
Exodo (“salida”) nos cuenta cómo el pueblo de Israel salió de Egipto y viajó hasta el monte Sinaí. Allí el Señor se les apareció, hizo un pacto con ellos en que él sería su Dios, y les reveló la ley.
Los antepasados de Israel habían entrado en Egipto por invitación de José, aproximadamente en 1700 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Un cambio en la dinastía egipcia condujo a la persecución y esclavitud de los israelitas. Ellos salieron de Egipto bajo el liderazgo de Moisés aprox. en 1300 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, o posiblemente un siglo más temprano (la evidencia arqueológica es incierta; ver p. 256). Como es con los otros libros del Pentateuco, un entendimiento del Exo. debe venir principalmente de una lectura de éste y no de fuentes externas.
Exo. desarrolla los temas ya tratados en Gén. Se abre (1:7) haciendo notar que los israelitas habían llegado a ser numerosos; pronto llegarían a ser una gran nación como estaba prometido en Gén. 12. Después de esto, Dios se reunió con Moisés en la zarza ardiendo y le aseguró que él guiaría a Israel a la tierra de Canaán prometida a Abraham. Pero el enfoque de Exo. está en el establecimiento del pacto entre Dios e Israel en el monte Sinaí: La primera mitad del libro mira hacia adelante a este evento, y la segunda mitad mira hacia atrás, a el mismo evento. Una vez más esto es una confirmación de la promesa a Abraham que el Señor haría un pacto eterno entre él y los descendientes de Abraham (Gén. 17:7). Haciendo esto, Dios no sólo demostró fidelidad a su promesa, sino también la grandeza de su poder, su santidad moral y su amor perdonador.
Los caps. 1–15 ponen a Dios y a Moisés contra el faraón de Egipto, la superpotencia del antiguo Cercano Oriente. Moisés, instruido por el Señor, pidió autorización al faraón para llevar a los israelitas a adorar en el monte santo. El faraón negó persistentemente la autorización a pesar de las horribles tragedias producidas por las diez plagas. La última plaga fue la que movió al faraón a dejar ir a los israelitas, pero una vez más cambió de idea, esta vez para perseguirles hasta el mar Rojo donde los egipcios murieron ahogados; así Dios demostraba su poder soberano sobre el más poderoso de los hombres.
Los caps. 19–24 enfocan la maravillosa entrega de la ley en el Sinaí. La aterradora presencia de Dios fue simbolizada por fuego, humo y truenos en la montaña, generando temor en los israelitas para acercarse. De esta manera, Moisés fue escogido como mediador para transmitir los términos del pacto, incluyendo los Diez Mandamientos (cap. 20) y muchas otras leyes (21–23) La aceptación de estos términos por parte del pueblo haría posible la permanencia viva de Dios entre ellos en la tienda sagrada o tabernáculo (caps. 25–31).
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La total indignidad de Israel con respecto a este honor rápidamente quedó demostrada cuando hicieron y adoraron a un becerro de oro (cap. 32), siendo este hecho el quebrantamiento de los dos primeros mandamientos. Semejante desatención con respecto al pacto mereció la extinción nacional. Pero la apasionada intercesión de Moisés, en la que él recuerda al Señor las promesas a los patriarcas, prontamente le movió a ceder. Después de la ejecución de quienes habían violado el pacto por parte de los fieles levitas, el pacto quedó restaurado. El libro concluye con la demostración visible de la misericordia de Dios cuando su gloria llenó el recientemente levantado tabernáculo de reunión (40:34, 35).
Levítico
Levítico (acerca de los levitas) está principalmente interesado en enseñar cómo debería ser conducida la adoración por los sacerdotes, levitas y laicos en el tabernáculo. Esencialmente continúa la narrativa y leyes expuestas en Exo. Todos los eventos mencionados en Lev. ocurrieron muy pronto después de que la nación arribara al monte Sinaí.
Lev. invierte mucho tiempo describiendo sacrificios y otras ceremonias, las cuales lo hacen un libro difícil de entender e interpretar. Dado que los lectores modernos, en su mayoría, no han visto un sacrificio, hace que estos capítulos a menudo sean dejados de lado como oscuros e irrelevantes. Sin embargo, los antropólogos insisten en que el ritual es una clave para el entendimiento de los valores profundos de una sociedad. Así Lev. es la clave para algunas de las ideas teológicas más centrales en la Biblia, especialmente en relación con el pecado y la redención. Aquellos que desean hacer interesante el material en Lev. y apreciar su impacto antiguo, deberían no sólo leer el libro, sino tratar de revivir sus ceremonias.
Lev. continúa demostrando el cumplimiento de las promesas de Dios a los patriarcas. Central a esas promesas fue la aseveración de que el Señor sería el Dios de Israel, y que ellos serían su pueblo.
Esta relación fue puesta en peligro cuando ellos hicieron el becerro de oro, y sólo la intercesión de Moisés había asegurado su reafirmación como pueblo de Dios. La bendición de Dios fue mostrada cuando llenó con su gloria el tabernáculo (Exo. 40), y la gloria de Dios se mostró cuando Aarón y sus hijos fueron ordenados al sacerdocio (Lev. 9:23). El cap. 26 nos muestra un cuadro de bendiciones que sobreabundan: gran cosecha, paz y prosperidad a través de la tie rra. Pero más importante que estas bendiciones materiales fue la presencia del Dios viviente en medio de Israel (26:11).
Sin embargo, es imposible que un Dios santo viva con pecadores sin destruirles. Esto es ilustrado vívidamente por la repentina muerte de los recién ordenados hijos de Aarón en castigo por presentar fuego extraño (cap. 10). De modo que las leyes de Lev. hicieron posible un compañerismo continuo entre el Señor e Israel a pesar de la pecaminosidad de ellos.
Lev. comienza explicando cinco diferentes tipos de sacrificios. Cada sacrificio ilustra al israelita, simbolizado en el animal ofrecido, siendo llevado a una relación con Dios, simbolizado por el altar y su fuego. Así, p. ej.p. ej. Por ejemplo la dedicación completa a Dios es ilustrada por la ofrenda quemada en la cual todo el animal es ofrecido a Dios (cap. 1). La purificación del, y el perdón de, pecado es alcanzado por el sacrificio por el pecado (cap. 4). De esta manera el sacrificio hizo posible que Dios continuara viviendo en medio de Israel.
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Por su parte Israel debía procurar evitar el pecado y ser santo como Dios mismo lo es (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:45). De modo que Lev. contiene una serie de leyes que aseguran la pureza de Israel. Ciertos cuadrúpedos fueron prohibidos, y ciertas enfermedades o condiciones debían ser evitadas por aquellos que adoran a Dios (cap. 11–15). El pensamiento exacto detrás de estos reglamentos es difícil, pero una idea central es que Dios es la vida perfecta, mientras que muchas de esas condiciones inmundas sugie ren la muerte, lo opuesto a la vida. Por lo tanto, aquellos que desean estar cerca de Dios deben mantenerse lejos de tales condiciones.
Los últimos capítulos de Lev. indican que ser santo no es sólo una cuestión de no hacer, de evitar situaciones poco piadosas, sino que también implica el hacer y el comportarse según Dios. De modo que los caps. 18–25 incluyen una serie de enseñanzas positivas, como p. ej.p. ej. Por ejemplo: El ayudar al pobre que ha caído en deudas (cap. 25), el celebrar las grandes fiestas (cap. 23), el cuidar de los inmigrantes, los ciegos, los sordos y los huérfanos, y to dos estos mandatos que se resumen en amarás a tu prójimo como a ti mismo (19:18). Al hacer de esta manera, el israelita estaba reflejando el amor mismo de Dios por el oprimido y el no privilegiado, puesto que santidad significa ser como Dios.
Números
Números continúa la historia de la migración de Israel desde Egipto hasta Canaán (la tierra de Israel). Este cubre un período de aprox. 40 años a partir de 1290 hasta 1250 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, fecha común para el éxodo. Este, por lo tanto, es la continuación de los libros de Exo. y Lev. Mientras Exo. enfoca el viaje desde Egipto al monte Sinaí y Lev. la entrega de la ley en el monte Sinaí, Núm. se ocupa del viaje del monte Sinaí hasta Canaán.
Núm. divide este viaje en tres fases principales. En los caps. 1–14 trata con la primera fase desde el Sinaí y nos cuenta de la lamentable falta de fe de Israel cuando lograron llegar a los bordes de Canaán. Los caps. 15–19 tratan en forma abreviada los 40 años de viajes por la península del Sinaí. Estos viajes fueron un juicio sobre el pueblo por su falta de fe. Finalmente, los caps. 20–36 relatan su exitosa aproximación a la puerta trasera de Canaán, vía Transjordania. El libro concluye con Israel dispuesto a cruzar el río Jordán y entrar en la tierra prometida.
El tema del libro se relaciona estrechamente con el tema del Pentateuco, a saber el cumplimiento parcial de las promesas a los patriarcas. En Gén. 12:1–3 Dios había prometido hacer de los descendientes de Abraham una gran nación y que les daría la tierra de Canaán. Sin embargo, el cumplimiento de esta promesa había tomado mucho tiempo. En Núm. la promesa parece estar a punto de cumplirse. Israel ha llegado a ser una nación numerosa y poderosa, que atemorizó de tal manera al rey de Moab que éste llamó al más grande de los profetas de sus días, Balaam, para que maldijese a Israel. Sin embargo, Balaam terminó por bendecir a la nación, prediciendo un poder aun más grande para ellos en el futuro, y que se levantarían de en medio de ellos reyes victoriosos (caps. 22–24).
Todavía más significativa es la tierra. Los caps. 1–9 describen la manera como Israel fue organizado para marchar desde el Sinaí hasta Canaán. Son contados; los censos mencionados en los caps. 1 y 26 le dan el nombre al libro. Cuando llegaron a la frontera, 12 espías fueron enviados para investigar toda la tierra de Canaán. Ellos dieron un in forme brillante de la fertilidad de la tierra, pero sugirieron que ésta era impenetrable por razón de la fuerza de sus habitantes. Esto fue un acto de in credulidad desobediente comparable con el incidente del becerro de oro registrado en Exo. 32. Una vez más fue la intercesión de Moisés la que salvó a la nación de la aniquilación.
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La conquista fue postergada y los rebeldes, en vez de entrar a la tierra, fueron obligados a peregrinar 40 años por el desierto (caps. 13–14).
Finalmente, después de muchas y reiteradas rebeliones en contra de la autoridad de Moisés, ellos avanzaron. Los pueblos de la Transjordania fueron derrotados (caps. 21–31). Entonces todo Israel fue organizado para cruzar el Jordán y conquistar las ciudades. A las tribus de Rubén, Gad y Manasés, que querían residir en la Transjordania, les fue permitido hacerlo, bajo la condición de que enviaran tropas para luchar en la batalla por Canaán (cap. 32). El libro concluye con una serie de leyes que definen las fronteras de Canaán y cómo la tierra habría de ser distribuida entre las tribus seculares y la tribu sacerdotal de Leví (caps. 34–35). Se da una atención especial al establecimiento de las ciudades de refugio, a las cuales podrían huir los homicidas que accidentalmente hubieran herido de muerte a alguno. La tierra era más que el lugar de habitación de Israel; era la tierra que Dios había escogido para morar. Por lo tanto, era tierra santa y debía ser conservada pura, especialmente de la impureza causada por el homicidio (cap. 35). Aun más, ésta llegó a ser la tierra de Israel para siempre, y el libro concluye con reglamentos diseñados para asegurar que las tierras tribales serían guardadas dentro de la tribu (cap. 36).
Deuteronomio
Deuteronomio (“segunda ley”) es el adiós de Moisés a la nación de Israel. El libro consiste de tres sermones pronunciados por Moisés antes de su muerte, dos poemas y una breve nota obituario. En alguna manera resume todo lo que ha sucedido con anterioridad, de allí su nombre segunda ley. Mientras que desde Exo. hasta Núm. se registra cómo fueron dadas las leyes de Dios a Israel, aquí en Deut. tenemos a Moisés predicando sobre la ley y aplicándola a la situación que Israel iría a experimentar en la tierra de Canaán.
Sin embargo, éste es más que un resumen del pasado, es también una mirada al futuro. Es un libro profético. Describe cómo Moisés, el más grande de los profetas de Israel, mostró las posibilidades de Israel en Canaán. El les invitó a escoger entre seguir la ley de Dios, un camino de prosperidad y bendición, o seguir a sus propios caprichos y prefe rencias, una ruta al desastre.
Temáticamente hablando, Deut. hace flamear un rico tapiz tejido de ideas teológicas. Lo primero y más importante es que enfatiza la gracia generosa de Dios. Esta se muestra en el cumplimiento de las promesas a Abraham, Isaac y Jacob. Israel había sido liberado de Egipto, había experimentado en forma vívida la presencia de Dios en el monte Sinaí, y ahora estaba en la frontera de la tierra que fluye leche y miel, plena de buenas viviendas listas para que ellos habitaran. Esta era una tierra dada a ellos por Dios, no porque se la merecieran, sino porque Dios mantuvo sus promesas (caps. 7–8).
En segundo lugar, Deut. enfatiza la indignidad de Israel, más aun su persistente pecaminosidad. Ellos hicieron el becerro de oro; se negaron a entrar en la tierra cuando los espías les desalentaron. Murmuraron periódicamente pidiendo agua y comida. Incluso Moisés perdió la paciencia, desobedeció al Señor y perdió su derecho de entrar a la tierra de Canaán. Y Moisés temió que Israel lo volvería a hacer; que olvidarían al Señor y adorarían a los dioses cananeos. Si ellos lo hicieren, serían arrojados de la tierra en la misma forma como lo fueron los cananeos (caps. 9–11).
Así, en tercer lugar, Israel debía observar el pacto con todo su ser. Y amarás a Jehovah tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (6:5) resume todo el mensaje de
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Moisés. Esto significaba observar los Diez Mandamientos dados por Dios en el Sinaí (cap. 5). Esto significaba aplicar los mandamientos en todas las áreas de la vida. El segundo y más largo sermón de Moisés consiste en una mirada histórica retrospectiva seguida por una explicación y aplicación de los mandamientos en cada esfera de la vida en Canaán; las leyes de los caps. 12– 25 siguen generalmente el orden de los mandamientos, los amplían y los comen tan. Israel debía responder a la ley con entusiasmo porque el Señor se había mostrado a ellos al darles la tierra y la misma ley.
Finalmente, el destino de Israel dependía de su respuesta a la ley. La obediencia a los mandamientos les guiaría a una inmensa prosperidad en la familia, el campo y la nación, mientras que la desobediencia resultaría en desastre, culminando en que serían expulsados de la tierra (cap. 28). Pero si esto sucedía, y Moisés temió que así sería, no significaría el final de la relación de Israel con Dios. El arrepentimiento conduciría a la renovación de las bendiciones prometidas en el pacto y la prosperidad nacional sería restaurada (caps. 29–30; 32).
Arqueología y coincidencias bíblicas
Las investigaciones arqueológicas en la zona donde se desarrollan los hechos narrados en la Biblia tienen como un resultado añadido la comprobación de los hechos, lugares y personajes que aparecen citados en los diferentes libros que componen la Biblia. Incluso se ha llegado a crear el término de arqueología bíblica para denominar a una parte de la arqueología que se encarga de estudiar los lugares indicados en la Biblia.
Hay varios casos en que los descubrimientos arqueológicos han confirmado los hechos o personajes bíblicos. Entre esos descubrimientos se encuentran los siguientes:
Destrucción de Jerusalén en el año 70. En 1970 el equipo de arqueólogos a las órdenes de Nahman Avigad descubrió en Jerusalén las ruinas de una casa quemada en la cual se hallaron unas monedas que situaban el escenario alrededor del año 70. La disposición de los objetos hallados así como el hallazgo de los restos de un cuerpo en disposición de huida dieron pie a la hipótesis que se debía a la destrucción de Jerusalén por las tropas romanas en el año 70, destrucción que figura como profecía realizada por Jesús en Lucas 19:43,44.3 Otra posible interpretación, dada por los partidarios de la datación tardía de este evangelio, sostiene que dicho Evangelio fue escrito con posterioridad a la destrucción y por tanto relata hechos ya sucedidos.
Rey Sargón II de Asiria. Este personaje que aparece en Isaías 20:1 no pudo ser confirmado hasta que en 1843 se descubrieron las ruinas de su palacio. Se hallaron escritos en los que se relatan las conquistas de las ciudades de Samaria y Asdod que aparecen también relatados en el libro de Isaías.3
Joaquín, rey de Judá. El descubrimiento de las tablillas de Babilonia permitió la confirmación de la existencia del rey Joaquín de Judá y sus cinco hijos que aparecían nombrados en los libros de 2ª de Reyes y 1ª de Crónicas.3
El sello de Yehujal. En 2005 la arqueóloga Eilat Mazar descubrió un sello de arcilla en el cual se nombraba Yehujal (Jehucal o Jucal) que fue un funcionario judío que es nombrado en el libro de Jeremías.3
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Hallazgos en Nínive. En las excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Nínive, capital de Asiria, se han hallado varias piezas que confirman relatos bíblicos. En el palacio de Senaquerib hay un bajorrelieve que muestra a las tropas asirias llevando cautivos a los israelitas tras la caída de Lakís, hecho relatado en el Segundo Libro de los Reyes. En las piezas conocidas como Anales de Senaquerib se relatan los hechos realizados durante el reinado de Ezequías y a este mismo personaje. También es curioso como en el listado de ciudades conquistadas por los asirios no aparece Jerusalén lo cual concuerda con el relato bíblico de que fueron derrotados a sus puertas, al igual que se relata el asesinato de Senaquerib que están incluidos en el Libro de Isaías.3
El Cilindro de Ciro. Se encontró en Sippar cerca de Bagdad, Iraq. Narra la conquista de Babilonia por Ciro el Grande. Algunos ven en el relato de Isaías 13:1, 17-19 e Isaías 44:26- 45:3 la profecía de la destrucción de Babilonia por Ciro. También en el cilindro se expone la política de Ciro de dejar volver a los pueblos deportados a su tierra de origen, tal y como sucedió con los israelitas.3
Recientemente se encontró al sur de Siria una piedra con la Estrella de David grabada en la zona que la Biblia indica estuvo la ciudad hebrea de Dan antes de la conquista asiria, lo que puede indicar que fue territorio hebreo o tenía algún contacto con Israel.[cita requerida]
La Biblia y los distintos idiomas
Biblia hebrea
Biblia griega
Biblia latina
Estas son distintas traducciones de la Biblia al idioma español.4
Año Lugar de publicación
1280 Biblia Alfonsina Traducción de la Vulgata latina al castellano.
1430 Biblia de Alba
Moshé Arragel, patrocinada por Luis González de Guzmán, Maestre de la Orden de Calatrava.
1420 Antiguo Testamento del rabino Salomón
1543 Amberes Nuevo Testamento Francisco de Enzinas
1553 Ferrara, Italia
1556 "Venecia" (Ginebra)
1569
Basilea, Suiza
La Biblia, conocida como la Biblia del Oso, por aparecer un dibujo de este animal en su portada
Casiodoro de Reina
Primera traducción completa de la Biblia al español. Al no aceptar la censura previa de su traducción, por parte de Juan Calvino (contenía todos los libros incluidos en la Biblia Vulgata Latina Católica), esta versión no fue bien vista por la teocracia ginebrina.
5 Tiene, como
detalle curioso en su portada, aparte del dibujo, una cita bíblica escrita en idioma hebreo.
1602 Ámsterdam, Países Bajos
Casiodoro de Reina & Cipriano de Valera
Revisión de la "Biblia del Oso", de Casiodoro de Reina, para adaptarla a la ortodoxia de la teocracia ginebrina, por Cipriano de Valera. (En realidad, diferente ordenación de los libros: todos los libros deuterocanónicos fueron puestos aparte del resto de los textos del Viejo Testamento, y algunas de sus notas originales fueron reemplazadas por notas tomadas de la biblia calvinista francesa.) Se ha hecho numerosas revisiones
1793 Biblia del padre Felipe Scío de San Miguel
Felipe Scío de San Miguel
Traducción al castellano de la Vulgata latina.
1893 Versión Moderna
Enrique B. Pratt, misionero presbiteriano en Colombia y México.
Publicada por la Sociedad Bíblica Americana. Inició este trabajo en Colombia, en el año 1876.
1825 Astorga, León, España
José Petisco y Félix Torres Amat
Traducción al castellano de la Vulgata latina.
1916
Traducción directa literal del texto integral griego al castellano. Nuevo Testamento publicado desde ese mismo año. Antiguo Testamento según la Septuaginta, inédito hasta 1992.
1944 Biblia Nácar- Colunga
Eloíno Nácar Fúster & Alberto Colunga Cueto
Traducción crítica del hebreo, arameo y griego. Reeditada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
1947 Biblia
José María Bover & Francisco Cantera Burgos
Traducción crítica del hebreo, arameo y griego. Reeditada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
1948-1951 La Plata, Argentina
Biblia Comentada Dr. Juan Straubinger
Traducción literal del hebreo, arameo, griego y latín. Reeditada por numerosas editoriales diocesanas de América Latina.
Nuevo Testamento, Traducción del Nuevo Mundo
Traducción del inglés por Watch Tower Bible and Tract Society .
1966, traducida al castellano en 1967
París- Bilbao- Madrid
Biblia de Jerusalén
Equipo de estudiosos de la Escuela Bíblica de Jerusalén
Traducción al castellano basada en numerosas fuentes primigenias, y siguiendo los criterios interpretativos de la versión francesa de la Biblia editada por la Escuela Bíblica de Jerusalén. Revisiones en 1975 y 1998.
1968 Biblia de Editorial Labor
Traducción del italiano publicada por Editorial Labor.
1972
Biblia Latinoamericana, edición pastoral para Latinoamérica
Traducida por un equipo dirigido por monseñor Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault
Hay una edición corregida en el año 2004 y la edición 'formadores' con notas ampliadas.
1979 Sagrada Biblia
Elaborada por los eruditos católicos más destacados de su tiempo a cargo de F. Cantera y M. Iglesias.
Versión crítica sobre textos escritos en lenguajes hebreo, arameo y griego, publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos en 1975 (3ª edición en el año 2000, 2ª impresión en el 2003).
1975 La Biblia de editorial Herder
Publicada bajo la dirección de Serafín de Ausejo para la citada editorial.
1976 Nueva Biblia Española
Equipo bajo la dirección de Luis Alonso Schöckel y Juan Mateos.
Traducción directa de los textos originales
Biblia Interconfesional (Nuevo Testamento)
Trabajo conjunto de las Sociedades Bíblicas Unidas, la Biblioteca de Autores Cristianos, y la Casa de la Biblia.
Se hizo una revisión completa y se publicó toda la Biblia en el 2008 con el nombre de Biblia Traducción Interconfesional (BTI) bajo los auspicios de la Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Verbo Divino, Sociedad Bíblica de España y las Sociedades Bíblicas Unidas.
1979 (existe una revisión del año 1994)
Dios Habla Hoy (DHH) o Versión Popular.
Traducción realizada por las Sociedades Bíblicas Unidas con la colaboración de eruditos católicos.
Es una traducción dinámica (idea por idea) con lenguaje accesible. Hay una edición de estudio con notas históricas y lingüísticas no confesionales elaboradas por eruditos católicos y protestantes (2000).
1979 La Biblia al Día
Una paráfrasis publicada por la Sociedad Bíblica Internacional. Se publicó una revisión en el año 2008 con el nombre de La Nueva Biblia al día (NBD).
1980 Argentina Biblia el libro del pueblo de Dios
Publicada bajo la dirección de Armando Levoratti y A.B. Trusso.
Libro del Pueblo de Dios, versión digitalizada
1983 Nuevo Testamento de la Universidad de Navarra
Texto bilingüe latín- castellano.
Publicada por la Fundación Lockman.
Existe una versión en español latinoamericano llamada Nueva Biblia de los Hispanos, publicada en el 2005.
1987 Traducción del Nuevo Mundo de las Santas
Watchtower Bible And Tract Society of
Una traducción revisada basada en la versión de 1984 en inglés, pero
1988 Colombia- Venezuela
La Santa Biblia
Equipo de traductores dirigido por Evaristo Martín Nieto
Traducción literal del hebreo, arameo y griego. Editada por Ediciones Paulinas.
1992 Biblia Casa de la Biblia
Revisión hecha por un equipo dirigido por Santiago Guijarro y Miguel Salvador.
Hay dos ediciones, una para España y otra para Latinoamérica.
1993 Biblia del Peregrino
Versión realizada por un equipo de traductores dirigido por Alonso Schökel.
1994 Nuevo Testamento versión Recobro
Versión de Living Stream Ministry. La versión recobro sigue, por lo general, el texto griego de Nestle- Aland según consta en Novum Testamentum Graece (26a edición).
1999 Miami, EE.UU.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Equipo compuesto de biblistas de más de 10 países hispanohablantes. Editor: Luciano Jaramillo, biblista colombiano
Traducción dinámica de los originales, publicado por la Sociedad Bíblica Internacional.
2000 Bogotá, Colombia
Publicada por Ediciones San Pablo.
Nuevo Testamento, La Palabra de Dios para Todos (PDT)
Traducción realizada por el Centro Mundial de Traducción de la Biblia.
Versión en español latinoamericano usada por organizaciones como [Club Bíblico http://www.clubbiblico.org] que trabajan en prisiones, hospitales, ministerios infantiles y juveniles, nuevos conversos y recién alfabetizados. La Biblia completa se publicó en el 2005.
2001 La Biblia de América
Adaptada por un equipo de expertos mexicanos, colombianos y argentinos dirigido por Santiago García por encargo de la Casa de la Biblia.
Redactada en los giros idiomáticos del español propio de América Latina.
2001 (Sólo el Nuevo Testamento)
Biblia Textual de la Sociedad Bíblica Iberoamericana.
Corrección de la versión Reina- Valera, valiéndose de la Base Textual de la que hoy se dispone, para lograr acercarse a la restauración del texto original.
2003 Biblia traducción en lenguaje actual (TLA)
Sociedades Bíblicas Unidas.
2005
La Biblia en la versión La Palabra de Dios para Todos (PDT)
Centro Mundial de Traducción de la Biblia. El editor de esta versión es el lingüista Rafael Serrano.
Versión en español latinoamericano. El Nuevo Testamento se publicó en el año 2000 y la Biblia completa en el 2005. Se publicó una revisión completa en el 2008.
2007 Shelbyville, TN, EE.UU.
Publicada por Sembrador de la Semilla Incorruptible.
2008 Nashville, TN, EE.UU.
Sociedad Bíblica Internacional
Esta nueva Biblia combina la sencillez y la claridad tradicional de la Biblia al Día con la fidelidad al texto original.
2008 EE.UU.
Evangelio de Juan en la versión Nueva Traducción Viviente (NTV)
Tyndale House Publishers.
Evangelio de Juan en la versión Reina Valera Contemporánea (RVC)
Sociedades Bíblicas Unidas.
Es una revisión de la Reina Valera en español latinoamericano.
2009 (Sólo el Nuevo Testamento)
EE.UU.
Biblia para nuevos creyentes en la versión Nueva Traducción Viviente (NTV)
Tyndale House Publishers. El editor de esta versión es el lingüista Rafael Serrano.
Traducción al español latinoamericano basada en las lenguas originales, y siguiendo los criterios y filosofía de la New Living Translation (NLT).
2009 EE.UU. Santa Biblia: Reina-Valera 2009
Fue preparada y revisada por un equipo de traductores, Autoridades Generales, Setentas de Área, eruditos de la Biblia y miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Esta labor se llevó a cabo bajo la dirección de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y se basa en la edición Reina-Valera de 1909.
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Bibliografía
Comfort, Philip y Rafael Serrano (2008). El origen de la Biblia. Carol Stream, Illinois, EE.UU.: Tyndale House Publishers.
Pérez, Miguel y Julio Trebollé (2007). Historia de la Biblia. Madrid: Editorial Trotta y Universidad de Granada.
Datos curiosos
La Biblia Cristiana Ortodoxa consta de 1347 capítulos, la Católica Romana, de 1329, y la Protestante, de 1189; 260 de los cuáles constituyen el Nuevo Testamento.
El último libro de la biblia es la Apocalipsis de Juan, pero el último en ser escrito fue el Evangelio de Juan.
El Capitulo más corto de la biblia es el Salmo 117 (sólo 2 versículos), y el Capitulo más largo es el Salmo 119 (176 versículos).
El libro más corto de la Biblia es II Juan (13 versículos), seguido por III Juan (15 versículos), Abdías (21 versículos) y Judas (25 versículos).
Referencias
1. ↑ La Biblia en 2303 idiomas
2. ↑ Este libro que se menciona se refiere a lo escrito por Moisés en Exodo 24:4 ese es libro de la alianza o Pacto, los mandamientos de Javeh escritos por Moisés. No es un libro perdido de la Biblia.
3. ↑ a b c d e f *Testigos Cristianos de Jehová. Watchtower Bible and Track Society of New York, Inc. (2007). «¿Apoya la arqueología a la Biblia?». ¡Despertad! 88 (11 (noviembre 2007)). Pág. 15-17.
4. ↑ * Comfort, Philip; Rafael Serrano (2008). El origen de la Biblia. Tyndale House Publishers, pp. 373 pp.. ISBN 978-1-4143-1718-2.
5. ↑ HISTORIA DE LA IMPRESIÓN DE LA BIBLIA EN ESPAÑOL
Enlaces externos
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Plan de lectura bíblica
Artículo histórico: "La Biblia en castellano"
La Integridad Textual de la Reina-Valera 1960
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