Fuentes para la Historia de la ñoladelaguitarra.com/images/pdf/01 Fuentes...Fuentes para la...

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    Fuentes para la Historia de la Guitarra

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    El repertorio de Andrs Segovia ylas novedades de su archivo

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    Cuando en mayo de 2001 me encontr, conAngelo Gilardino como gua, frente a losmateriales conservados en la FundacinAndrs Segovia de Linares, todava estabalejos de perfilarse la idea de un archivo. Losmateriales acumulados por Segovia a lolargo de los aos, llegados hasta nosotrosde manera a menudo casual tras sus cam-bios de morada, comprendan -sin quenadie lo hubiera percibido- una cantidadconsiderable de manuscritos de msicapara guitarra de obras completamente des-conocidas o que, si se conocan, se conside-raban perdidas. Esto dio lugar a una seriede investigaciones referidas al mbito musi-cal y al histrico. En el archivo, de hecho,estn presentes ante todo obras que cam-bian de manera relevante en cantidad ycalidad el repertorio para guitarra de la pri-mera mitad del siglo xx; por otra parte,muchos manuscritos nos ayudan a com-prender obras ya conocidas del repertoriosegoviano y amplan los testimonios docu-mentales relativos a la actividad de AndrsSegovia como intrprete. Finalmente, apar-te de los manuscritos musicales, en elArchivo se encuentra una cantidad dedocumentos (entre otros, apuntes deAndrs Segovia, cartas suyas y cartas diri-gidas a l), que necesitaran un estudio pro-fundo, cosa que no ha sido posible realizarhasta ahora dado que tales materiales noson accesibles a los investigadores. Dehecho, no existe ninguna catalogacin dedichos materiales aparte de este primerintento, parcial, de catalogacin de todoslos manuscritos musicales, tanto originalescomo reproducciones fotogrficas, encon-trados en el Archivo durante mi periodo deinvestigacin desarrollado en octubre de2002.

    Aspectos de la coleccin de msica delArchivo Andrs Segovia.

    Hablar de Andrs Segovia significa hablarde toda una poca de la cultura europearelacionada con la obra de este intrprete.Una prueba de ello puede hallarse obser-vando el contenido del Archivo, en el que,junto a los nombres de diversos composito-res considerados segovianos, figuran otrosque dan buena idea del modo en que la per-sonalidad de Segovia determin el desarro-lio de la literatura guitarrstica durante el

    siglo xx. En cualquier caso, la mayora delas obras all depositadas estn dedicadasa Segovia y a su talento, lo que corrobora lafuerte impresin causada por Segovia en suauditorio: un auditorio formado por msi-eos.

    Verdad es que los nombres de tales compo-sitores son, en buena medida, nombrespoco conocidos y frecuentemente olvidadospor la historia musical del siglo xx. Pero sinos fijamos atentamente en el periodo deentreguerras y hacemos nuestra su pers-pectiva, veremos que se trata, en su mayorparte, de msicos relevantes que mantu-vieron una ms que notable relacin conaquellos otros que ahora, en cambio, consi-deramos figuras de primer orden.

    El caso de Cyril Scott es bien significativo.Nacido en el Reino Unido en 1879, fue lia-mado el Debussy ingls por sus afinidadescon el compositor galo y represent, en supoca, un puente entre el romanticismo tar-dio y la modernidad. Su Sonatina para gui-tarra, compuesta en 1927, es fruto de larelacin que Segovia mantuvo con l, pro-bablemente, en Londres. Es cierto queSegovia nunca toc la totalidad de dichaobra, pero tenemos la noticia de un concier-to dado por l en Buenos Aires, y an deotro anterior ofrecido en Londres (en mayode 1928, mientras que el de Buenos Airestuvo lugar el 23 de julio del mismo ao) enlos que se menciona una obra de Scott titu-lada Rverie, que corresponde, muy posi-blemente, al primer movimiento de laSonatina de Cyril Scott. Existe tambin unacarta fechada el 20 de septiembre de 1927,de Segovia a Manuel Ponce, en la que el pri-mero dice hallarse trabajando (sin granentusiasmo) en la obra de Scott. As como,por ltimo, una entrevista concedida en1930 a la revista Msica de Barcelona en laque Segovia se refiere a Scott como uno delos compositores ms importantes quehaban escrito para l. Se puede compren-der, por todo ello, que Segovia tena en altaestima la msica de los compositores reco-nocidos en aquel tiempo, si bien inclua amuy pocos en la esfera ms privada de suspreferencias musicales, en la que nica-mente tenan cabida aqullos ms cercanosa su propia potica musical. Este importan-te ejemplo nos brinda ya, as pues, una pri-mera conclusin acerca de las diferentesrazones que determinaron la inclusin y la

    70 ROSETA / Revista de la Sociedad Espaola de la Guitarra, n 1, octubre 2008

  • exclusion de unas u otras obras en el reper-torio segoviano.

    Lo mismo cabra decir de algunas composi-ciones respecto a las cuales podemos afir-mar, puesto que hay pruebas de ello, queSegovia tuvo relacin con sus autores (unejemplo interesante en este sentido lo ofrecela msica de Henri Collet). Otras obras-cuya geneaologa nos es desconocida y queno figuraban en el catalogo de sus respeci-vos autores (por ejemplo, las piezas deBerkeley)- nos permiten entender mejor qurelaciones mantena, qu influencia ejercaSegovia en aquel momento y cmo la nece-sidad de disponer de un repertorio coheren-te con su mensaje esttico fue hacindosecada vez ms prioritaria para l. Pero enton-ces, por qu Segovia no toc estas obras?Y por qu las guard consigo? Explicar lagnesis del Archivo no es tarea fcil, ya quecarecemos de referencias firmes a este res-pecto. Solamente podemos formular unahiptesis.

    Seguramente, el Archivo es el resultado, enparte casual, de la suma de todos losmanuscritos (y no solamente de stos) queSegovia guard a lo largo de su carrera. Nohay ningn filtro de seleccin para los mis-mos (Segovia recibi asimismo muchas par-tituras de aficionados que no forman partedel Archivo definitivo, pero que l tena ensu estudio), ni tampoco existe orden algunoen la conservacin de las partituras. Nopodemos, por lo tanto, hablar, en rigor, deuna biblioteca, sino, ms simplemente, deuna coleccin de obras que, iniciada en losaos veinte y no interrumpida hasta lamuerte del maestro, atraves por mltiplesvicisitudes: viajes, traslados, etc. El episodioms destacado en este sentido es el momen-to en que Segovia tuvo que abandonarBarcelona en 1936. All dej, probablemen-te, muchas de las partituras que haba acu-mulado. Quiz sea sta la razn por la queno conserv ciertas obras de Ponce y deotros compositores con los que haba con-tactado antes de 1936. Sin embargo, algu-nas de las obras que desaparecieron enton-ces reaparecern mucho tiempo despus,cuando Segovia, tras su regreso a Espaa,recuper (por medio, probablemente, de suamigo el doctor Quiroga), algo de lo que steltimo haba salvado de la casa barcelonesadel maestro antes de que fuera saqueada.

    No parece que Segovia tuviera una ideaexacta del contenido de su Archivo y noquera que ste fuera investigado antes desu fallecimiento. Pero son verdaderamentemuchos los datos de inters contenidos enlos manuscritos que lo integran, los cualesnos brindan nuevamente la posibilidad decomprender en todo su alcance cuntoinfluy Segovia en el desarrollo del reperto-rio guitarrstico del siglo xx.

    Muchos de los manuscritos publicados porl mismo e incorporados sin reserva algunaa su repertorio presentan diferencias signi-ficativas entre la versin manuscrita y laeditada finalmente, y ofrecen as la posibi-lidad de investigar minuciosamente la obradel Segovia intrprete, los criterios de susrevisiones y, en fin, su idea acerca de laguitarra y su esttica. Y gracias a ellostenemos asimismo oportunidad de analizarel contenido de tales obras en la fase previaal trabajo realizado sobre ellas por Segovia,lo que nos sita hoy, como intrpretes,ante las cuestiones a las que l hubo deenfrentarse muchos aos antes.

    Las obras no conocidas nos ilustran, ensuma, acerca de las relaciones que Segoviaestableci con unos y otros compositores.Las tentativas de revisin que l mismohizo de obras que finalmente decidi notocar, muestran que l consider, no obs-tante, la posibilidad de incluirlas en surepertorio.

    Nuestro catlogo

    El catlogo aqu publicado prescinde demuchas de las indicaciones que yo habaprevisto realizar en el curso de una segn-da investigacin, a fin de catalogar debida-mente todo el material disponible, de talmodo que a cada documento correspondie-ra un nmero de catlogo que permitiera laidentificacin precisa de todos los docu-mentos depositados en el Archivo y evitaras una posible dispersin del fondo docu-mental examinado. Sin embargo, en estosltimos aos el Archivo ha conocido unperiodo oscuro. Como ha escrito Carlos A.Segovia, hijo de Andrs Segovia, con oca-sin del congreso Dopo Segovia (celebra-do en Florencia el 6 de diciembre de 2007)cuyas actas se editarn prximamente:

    2008 / Revista de la Sociedad Espaola de la Guitarra, n 1, octubre / ROSETA 71

    El repertorio de A

    ndrs Segovia y las novedades de su archivo / Luigi

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    Mis esfuerzos por convertir la Fundacin

    Andrs Segovia de Linares en un centro

    musical y culturalmente activo a pesar de

    los circuitos de intereses existentes en la

    ciudad y su entorno se han visto [...]

    frustrados. Y los ruegos que mi madre y yo

    hemos venido haciendo durante todos estos

    aos para proveer a la Fundacin de los

    medios necesarios para asegurar, catalogar y

    clasificar oportunamente sus fondos han

    sido igualmente desodos. Se ha llegado

    incluso a poner en cuestin la titularidad de

    tales fondos y a insultrs