El Dilema Entre La Vida y La Muerte (Exegesis Prenicena de Deut. 30,15.19)

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  • dilema entre la vida y la muerte

    (Exegesis prenicena de Deut. 30,15.19)

    E1 simil de las dos vias es de uso bastante general en la

    antigua literatura judaica. Los criticos sefialan corno funda mento biblico Deut. 11,26 y 30,15.19; Jer. 21, 8; Prov. 28,6.181. Los clasicos lugares de la Didache y Ep.la Barnabae, hoy sin

    gularmente iluminados por los escritos de Qumran2, retuvieron

    mucho tiempo la atencin de la ciencia. E1 tema, de puro so

    bado, se gast. Pero quedan al margen otros campos de estudio.

    Uno de ellos, el que aqui escojo: la trayectoria de unos ver

    siculos, en apariencia perdidos, que interferen a ratos con '

    las dos vias ' y llevan una existencia libre, teolgicamente

    ms abigarrada que ellas.

    La historia de tan cortos versos 3, sin enredarse en grandes

    problemas, tiene multitud de implicaciones y revela los juegos de luz a que se prestan los orculos ms sencillos de la

    Escritura. Apunto la trayectoria. Insisto en autores prenicenos. De

    los posteriores a Nicea esbozo lo ms obvio, atenindome a

    solos Occidentales.

    El trabajo ir en dos partes, analitica (1") y sinttica (2*); y servir a esclarecer los preliminares de la controversia pe

    lagiana.

    1 Cf. . L. Strack - . Billerbeck, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midrasch, I Miinchen 1922, p. 460-463.

    2 Vase ltimamente J. Danilou, Etudes d'exgse judo-chrtienne, Paris 1966, . 64; y sobre todo L. W. Barnard, Studies in the Apostolic Fathers and their Background, Oxford 1967, p. 87-107 (The Dea Sea Scrolls, Barnabas, the Didache and the Later History of the

    ' Two Ways '). 3 Los toc de ligero, con otra perspectiva, el R. P. J. Danilou en sus

    trabajos sobre ' La vie suspendue au bois

    ' (Deut. 28, 66),

    ' Nous vivrons son ombre' (Lam. 4,20) incorporados a Etudes d'exgse..., p. 53-75.

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  • 306 ANTONIO ORBE, S. I.

    Parte analtica

    1. Escritos y autores judios

    Entre los documentos aducidos por Billerbeck4 hay dos

    de inters. E1 primero alude expresamente a '

    las dos vias

    Al decirse en Deut. 30,19: ' Yo te pongo delante la vida

    y la muerte, la bendicin y la maldicin pudieran quiz los israelitas discurrir: Como Dios nos ha propuesto dos

    caminos el camino de la vida y el camino de la muer te en nosotros est ir al que de ellos preferimos. Ensefia empero alli mismo la Escritura:

    ' Escoge pues

    la vida, a fin que puedas vivir t y tu simiente Asi uno que se hallara sentado en un cruce y tuviera ante si dos caminos: uno, cuyo arranque fuera llano el tr mino espinas; y otro, cuyo inicio fuera de espinas y el fin llano. Advirti a los viandantes y les dijo (el Sefior): Veis este sendero cuyo comienzo es llano. Andis dos tres pasos por liso, mas al fin paris en espinas. Y veis este (otro) camino, cuyo principio son espinas. Andis dos tres pasos entre espinas, pero al fin acabis en llano. Del mismo modo habl Moiss a los israelitas: Veis a los impios, qu felicidad tienen. Dos tres dias son felices ac en el mundo, y a la postre acaban mal... Y veis a los justos, qu apreturas sufren en el mundo; dos tres dias sienten necesidad, pero al fin terminan en alegria5.

    Lo mismo el Talmud que el Midrash atribuyen al hombre, aun luego de la primera transgresin, el libre albedrioA la idea, muy general, se le afiade aqui el motivo de

    ' las dos vias ', expresamente relacionado con Deut. 30. El fragmento se

    mueve en la linea moralizante, representada por la pardosis de Qumran, Didache, Ep. Barn.7. Pero ofrece algo caracterfs

    tico. Todo l previene una peligrosa exegesis de Deut. 30: la absoluta indiferencia de Dios ante la actitud del hombre.

    * . c., I, . 461-463. 5 Sifre (Midrasch) Dt. : Wilna 1864 (Freedmann). In Dt. 11,26 53

    (86), 6 Cf. Joma 39" ; Maccoth 10b. Vase F. Weber, Jiidische Theologie,

    Leipzig 21897, p. 231 s. 2 Cf. enseguida ps.-Clem., Homil. XVIII, 17.

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  • EL DILEMA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE 307

    E1 Sefior no se contenta con poner al individuo en la alternativa de vida y muerte, indiferente E1 y neutral ante la humana decisin. Las dos partes de Deut. 30,19 se completan. A la propuesta inicial te pongo delante la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin

    ' sigue el consejo divino: ' Escoge pues la vida, a fin de que vivas t y tu descendencia

    El consejo iba implicito en los trminos de la propuesta. Nadie

    que llame muerte maldicin a uno de los extremos, y vida bendicin al otro, deja de reflejar su pensamiento. No es solo consejo. San Ireneo descubrir en l un precepto, el

    Declogo. La libertad, don de Dios al hombre, se ordena a la Vida

    feliz. El cielo no atenta contra el libre albedrio, por ordenar un extremo de la alternativa, en bien del interesado. Salva

    lo necesario y suficiente para el mrito.

    En parecida linea, con mayor sobriedad, se pronunciaba un rabino hacia el 330:

    R. Chaggai ha dicho: (Dijo el Sefior:) No solamente os he puesto delante dos caminos, sino que yo mismo me

    intern por la estricta via derecha y os he indicado: ' Es

    coge pues la vida! '

    (Deut. 30,19)8.

    Anota Billerbeck: ' Con tal admonicin ha hecho Dios algo a que no estaba obligado '. Persiste el motivo de

    ' las dos vias '

    y el nfasis sobre la voluntad divina. Adems de aconsejar uno

    de los extremos, se adentra en alguna forma el Sefior por el

    camino adonde quiere mover libremente al individuo.

    El motivo de ' las dos vias ' se presta a grandes orquesta ciones. Lo mismo que la literatura rabinica, valise de l la

    8 Deut rabba, Venetiis 1545 : 4 (20O1). Segn Billerbeck, I, p. 462. Cf. B. berakot 28b9 ' Delante de mi dice el moribundo Johann

    hay dos caminos, uno al jardin del Edn y otro al Gehinnon Vase . Volz, Die Eschatologie der jiidischen Gemeinde, Tiibingen 21934, p. 416.

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  • 308 ANTONIO ORBE, S. I.

    Apocaliptica. Sobre las ' vias ' en general habl mucho el IV

    libro de Esdras. He aqui algunas clusulas:

    Los caminos del Siglo grande (= del mundo futuro) son anchos y seguros, y llevan fruto de inmortalidad (4 Esd. 7,13)10. Dios declar con solemnidad a los vivientes, cuan

    do vinieron a la vida, lo que debian hacer para adquirir la Vida (eterna), y lo que debian observar para huir

    del castigo (ib. 21)11. Creci en nosotros el corazn ma

    ligno, que nos le (= el mundo futuro) enajen y nos condujo a la corrupcin y nos ensefi los caminos de la

    muerte e indic las sendas de la perdicin y nos alej de la Vida {ib. 48)12. Este en efecto es el camino, de que en los dias de su vida habl ya Moiss al pueblo {Deut. 30,19):

    ' Escoge para ti la Vida, a fin que tengas

    Vida Mas ellos no le creyeron a l ni a los profetas

    que le siguieron, ni a Mi mismo que les habl {4 Esd. 7,129 s.)13.

    El dilema escriturario queda en la sombra. Los designios de Dios se definen claros. El Sefior quiere conducir a los suyos a la Vida eterna.

    IV Esd. salva la responsabilidad del cielo ante la perdicin de los hombres. La culpa fu de ellos, indciles a la manifiesta

    voluntad de Dios.

    Hallamos por vez primera la forma ' Elige tibi vitam ut

    vivas ', que reaparecer entre los Testimonia de san Cipriano,

    y en Origenes (Homil. IX Lev. 11). La Vida que uno escoge se resuelve en fruto de inmortalidad, dejando atrs su dimen

    sin terrena. El dilema implicito mira al mas alla: entre la

    1 ' Nam maioris saeculi introitus spatiosi et securi et facientes im mortalitatis fructum

    11 ' Mandans enim mandavit Deus venientibus quando venerunt, quid facientes viverent et quid observantes non punirentur. 22 Hi autem non sunt persuasi et contradixerunt ei, et constituerunt sibi cogitamenta vanitatis, 22 et proposuerunt sibi circumventiones delictorum, et super dixerunt Altissimo non esse, et vias eius non cognoverunt, 24 et legem eius spreverunt

    12 ' Est enim in nobis cor malum, quod abduxit nos ab his et adduxit nos ad corruptionem, et vias mortis demonstravit nobis, et semitas per ditionis indicavit nobis, et removit nos a vita

    12 Quoniam haec est via quam Moyses dixit cum viveret ad populum dicens: Elige tibi vitam ut vivas. Non crediderunt autem ei, sed nec post eum prophetis, sed nec mihi qui locutus sum ad eos Para la versin de 4 Esd. he seguido a H. Gunkel, apud E. Kautzsch, Die Apokryphen und Pseudepigrapheti des Alien Testaments, II, Tiibingen 1900. Lo mismo para la numeracin de caps. y vers.

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  • EL DILEMA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE 309

    Vida de Dios y Su privacin definitiva. Mas derechamente que el problema del libre albedrio, apunta la libertad de la fe

    (resp. incredulidad): ' non crediderunt ei... nec mihi qui locu

    tus sum ad eos '.

    Filn de Alejandria

    La opcin entre el bien y el mal mereci, no ha mucho,

    un estudio14. Aqui interesa nicamente la exegesis filoniana de

    Deut. 30. ' Pens Dios dice Gen. 6,6 que habia hecho al hombre en la tierra, y reflexion

    ' (Quod Deus sit immutabilis

    [= Immutabilis], 33 ss.).

    Psose a idear sobre de qu indole le habia fabricado. Habiale efectivamente plasmado exento y libre ( ), a fin que emplease sus energias, voluntarias

    y deliberadas, en conocer el bien y el mal, en comprender lo hermoso y lo feo, en observar con limpieza lo justo y lo injusto, y mas generalmente en escoger el bien y huir su contrario. Por eso hay un orculo escrito en

    Deut. (30,15.19): ' He aqui que ante tu rostro he dado

    (= he puesto