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  • L A

    V O Z

    D E L

    P A P A

    EN TIERRA SANTA

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    En el 80 cumpleaños

    de Juan Pablo ll

    En el 80 cumpleaños

    de Juan Pablo ll

    L A

    V O Z

    D E L

    P A P A

    EN TIERRA SANTA

    77

  • Juan Pablo II en Tierra Santa 3ΑΩ

    LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS

    Ceremonia de bienvenida a Jordania (20 de marzo)

    Majestad; miembrosdel Gobierno: Con espíritu de pro-

    fundo respeto y amistad saludo a todos los que vi- ven en el reino hachemí de Jordania: los miembros de la Iglesia católica y de las demás Iglesias cristianas, los musulmanes, a los que los seguidores de Jesu- cristo tenemos en gran es- tima, y todos los hombres y mujeres de buena vo- luntad.

    Mi visita a vuestro país y todo el viaje que acabo de comenzar forman par- te de la Peregrinación reli- giosa jubilar que estoy reali- zando para conmemorar el bimilenario del nacimiento de Jesucristo. Desde el ini- cio de mi ministerio como Obispo de Roma, sentía un gran deseo de celebrar este acontecimiento oran- do en algunos de los luga- res vinculados a la histo- ria de la salvación, luga- res que nos hablan de la larga preparación de ese momento a través de los tiempos bíblicos, lugares donde nuestro Señor Je- sucristo realmente vivió, o que están relacionados con su obra de redención. Mi espíritu se dirige en primer lugar a Ur de los caldeos, donde comenzó el camino de fe de Abra- ham. Ya he visitado Egip-

    to y el monte Sinaí, donde Dios reveló su nombre a Moisés y le encomendó las tablas de la ley de la Alianza.

    � Hoy me encuentro en Jordania, una tierra que me resulta familiar por la Sa- grada Escritura: una tierra santificada por la presencia de Jesús mismo, por la pre- sencia de Moisés, Elías y Juan Bautista, así como de los santos y mártires de la Iglesia primitiva. Vuestra tierra es famosa por su hospitalidad y apertura a todos. Son cualidades del pueblo jordano que he ex- perimentado muchas ve- ces en las conversaciones con el rey Hussein, que en paz descanse, y que he vis- to confirmadas en mi en- cuentro con Su Majestad en el Vaticano, en septiem- bre del año pasado.

    Majestad, sé cuánto se interesa por la paz en su tierra y en la región ente- ra, y cuán importante es para usted que todos los jordanos, tanto musulma- nes como cristianos, se consideren un solo pueblo y una sola familia. En esta área del mundo existen graves y urgentes problemas que conciernen a la justicia, los derechos de los pueblos y de las naciones, que deben ser resueltos para el bien de to- dos los que se hallan implica- dos y como condición para una paz duradera. Ese pro- ceso de búsqueda de la paz, aunque sea difícil o largo, debe proseguir. Sin

    En el 80 cumpleaños de Juan Pablo II

    Sin paz no puede haber desarrollo

    El Papa Juan Pablo II cumple hoy 80 años. Desde hace 22 gobierna la Iglesia católica y se ha convertido, por derecho propio bien ganado, en la más alta y creíble instancia moral de la Humanidad en esta hora de la historia del mundo. Al desearle sinceramente toda la felicidad que se merece y pedir para él todas las bendiciones de Dios, Alfa y Omega considera oportuno celebrar tan gozosa efeméride ofreciendo a nuestros lectores uno de los más espléndidos regalos de su excepcional magisterio: el texto íntegro, en traducción de L’Osservatore Romano, de todos los discursos de su inolvidable e histórica peregrinación pastoral a Tierra Santa, al cumplirse 2.000 años de la Encarnación de Jesucristo

    En el monasterio de Santa Catalina, al pie del Monte Sinaí

  • Juan Pablo II en Tierra Santa4 ΑΩ

    paz no puede haber un au- téntico desarrollo para esta región, ni una vida mejor para sus pueblos, ni un fu- turo más luminoso para sus hijos. Por eso, el cono- cido compromiso de Jor- dania para garantizar las condiciones necesarias pa- ra la paz es tan importante y loable.

    Construir un futuro de paz exige un entendimien- to cada vez mayor y una cooperación cada vez más efectiva entre los pueblos que reconocen al único Dios verdadero e indivisi- ble, al Creador de todo lo que existe. Las tres históri- cas religiones monoteístas consideran la paz, el bien y el respeto a la persona humana entre sus valores más importantes. Espero vivamente que mi visita fortalezca el diálogo, ya fe- cundo, entre cristianos y musulmanes, que se está realizando en Jordania, particularmente a través del Royal Interfaith Institute.

    LIBERTAD RELIGIOSA

    � La Iglesia católica, sin olvidar que su misión prin- cipal es de índole espiri- tual, siempre anhela coo- perar con cada una de las naciones y de las personas de buena voluntad para promover y favorecer la dignidad de la persona hu- mana. Lo hace especial- mente en sus escuelas y programas educativos, y mediante sus instituciones caritativas y sociales. Vues- tra noble tradición de res- petar a todas las religiones garantiza la libertad reli- giosa que lo hace posible, y que de hecho es un dere- cho humano fundamental. Cuando se respeta, todos los ciudadanos se sienten iguales, y cada uno, im- pulsado por sus propias convicciones espirituales, puede contribuir a la cons- trucción de la sociedad co- mo casa común de todos.

    PAZ Y DESARROLLO

    � La cordial invitación que Sus Majestades, el Go- bierno y el pueblo de Jor- dania me dirigieron es ex- presión de nuestra espe- ranza común con vistas a una nueva época de paz y desarrollo en esta región. Se lo agradezco sincera- mente y, apreciando pro- fundamente su cortesía, les aseguro mis oraciones por ustedes, por todo el pue-

    blo jordano, por los refu- giados que se hallan entre ustedes y por los jóvenes, que constituyen gran parte de la población.

    ¡Dios todopoderoso conceda a Sus Majestades felicidad y larga vida! ¡Dios bendiga a Jordania con prosperidad y paz!

    GRACIAS POR VUESTRO TESTIMONIO

    A la Custodia franciscana (20 de marzo)

    Padre ministro general;queridos amigos: Aquí, en las alturas del

    monte Nebo, comienzo es- ta etapa de mi peregrina- ción jubilar. Pienso en la gran figura de Moisés y en la Alianza que Dios esta- bleció con él en el monte Sinaí. Doy gracias a Dios por el don inefable de Je- sucristo, que selló la nue- va Alianza con su sangre y llevó a su plenitud la Ley. A Él, que es el Alfa y la Omega, el Primero y el Últi- mo, el Principio y el Fin (Ap 22, 13), le dedico todos los pasos de este viaje, que realizo a través de la tierra que fue suya.

    En este primer día, me

    complace de manera espe- cial saludarlo a usted, pa- dre ministro general, y agradecerle el magnífico testimonio que han dado en esta tierra los hijos de san Francisco mediante el fiel servicio de la Custodia en los Santos Lugares en el decurso de los siglos.

    Asimismo, deseo ex- presar mi gratitud al go- bernador de Madaba y al alcalde de la ciudad. Que las bendiciones de Dios to- dopoderoso desciendan sobre el pueblo de esta re- gión. Y que la paz del cielo llene el corazón de todos los que me acompañan a lo largo de mi peregrina- ción.

    AMAD A VUESTRAS

    FAMILIAS Homilía en el estadio de Ammán (21 de marzo)

    Una voz clama: «En el de-sierto abrid camino al Señor, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios» (Is 40, 3).

    Beatitud; hermanos en el episcopado y en el sa- cerdocio; hermanos y her- manas:

    Las palabras del profeta

    Isaías, que el evangelista aplica a Juan Bautista, nos recuerdan el camino que Dios trazó a lo largo del tiempo en su deseo de for- mar y salvar a su pueblo. Hoy, como parte de la pe- regrinación jubilar que realizo para orar en algu- nos de los lugares relacio- nados con las intervencio- nes salvíficas de Dios, la divina Providencia me ha traído a Jordania. Saludo a Su Beatitud Michel Sab- bah, al que agradezco sus cordiales palabras de bien- venida. Abrazo cordial- mente al exarca grecomel- quita Georges El-Murr y a todos los miembros de la Asamblea de los Ordina- rios católicos de Tierra Santa, así como a los re- presentantes de las demás Iglesias y comunidades eclesiales. Expreso mi agradecimiento al prínci- pe Raad y a las autorida- des civiles que han querido honrar nuestra celebración con su presencia.

    El Sucesor de Pedro es peregrino en esta tierra bendecida por la presencia de Moisés y Elías, donde Jesús mismo enseñó y rea- lizó milagros (cf. Mc 10, 1; Jn 10, 40-42), donde la Igle- sia primitiva dio testimo- nio con la vida de nume- rosos santos y mártires. En este año del Gran Jubileo, toda la Iglesia, y especial- mente hoy la comunidad cristiana de Jordania, están espiritualmente unidas en una peregrinación a los orígenes de nuestra fe, una peregrinación de conver- sión y penitencia, de re- conciliación y de paz.

    Buscamos un guía que nos señale el camino. Y la liturgia nos propone hoy la figura de Juan Bautista, una voz que clama en el de- sierto (cf. Lc 3, 4). Él nos se- ñalará el camino que de- bemos seguir para que nuestros ojos puedan ver la salvación de Dios (cf. Lc 3, 6). Guiados por él, recorre- mos nuestro camino de fe para ver de modo más cla- ro la salvación realizada por Dios a través de una histo- ria que se remonta hasta Abraham. Juan Bautista fue el último de la serie de profetas que mantuvo vi- va y alimentó la esperan- za del pueblo de Dios. Con él se acercó la pleni- tud de los tiempos.

    � La semilla de esta es- peranza fue la promesa he- cha a Abraham cuando fue llamado a abandonar todo

    Construir un futuro

    de paz exige un

    entendimiento cada vez mayor

    y una cooperación

    cada vez más efectiva

    entre los pueblos que recurren al único Dios