De la Beta a la Ypsilon

download De la Beta a la Ypsilon

of 165

  • date post

    12-Feb-2017
  • Category

    Documents

  • view

    227
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of De la Beta a la Ypsilon

  • DDEE LLAA EETTAAAA LLAA PPSSIILLOONN

    Antonio Huertas

    Gauguin, 1897. "De dnde venimos, qu somos, a dnde vamos?

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 2

    Autor: Antonio Huertas Moreno

    Procedencia: DE LAETA A LAPSILON

    http://www.palimpalem.com/1/origenes/

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 3

    Antonio Huertas Moreno *

    DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN

    PRLOGO

    E entre todos los privilegios que se otorgan a uno cuandose jubila el mejor es el de la libertad de poder estudiar loque quieras. Poder explorar los lmites fsicos y mentales

    de la existencia de forma confortable y segura, sin molestarse enconsiderar si parece o suena tonto, da una alegra inmensa. Laspersonas maduras, por lo general, no tienen tiempo para el ociofuera del que dedican a ganarse la vida. Slo los viejos pueden ton-tear alegremente.

    Estos apuntes estn dedicados a mi entretenimiento y esperoque al de algn lector amigo. Se ha escrito como parte de un estilode vida en el que reserva un tiempo para ir de paseo por el campoy para hablar acerca de las sorpresas que nos produce la vida.

    Escribir sobre estas cuestiones es una notable experiencia deaprendizaje. Estas son razones por las que me sigue atrayendo es-tudiar. Mi pasado como profesor de Filosofa parece que influye en

    * Antonio Huertas. Catedrtico de filosofa, jubilado

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 4

    este ensayo, he procurado ser claro, presentar la materia de formaamena y evitar la terminologa especfica. En nombre de esa peda-goga me tomo la libertad de no puntuar con citas cada una de lasafirmaciones cientficas que aqu se realizan, por supuesto, ningu-na ma. Slo citar cuando sea una idea reciente o exclusiva, el re-sto est contrastado y ledo en diferentes autores. El que quieraconocer mi aportacin al enfoque del tema tratado, necesitar le-erse previamente todos los libros que indico al final del trabajo.

    Pienso en la gran suerte que tengo de ser una criatura viva yconsciente que puede plantearse estas especulaciones en una po-ca en la que algunos de los misterios ms confusos de la naturalezapueden estar revelndose ante nuestra terca insistencia. Supongoque se es el poder del saber, el transportarte ms all de tus pre-ocupaciones inmediatas y dejar que corran libres el espritu y lamente.

    Quiero resumir la situacin actual del conocimiento de un temaen el cual no soy experto y que por lo dems abarca mltiplesasignaturas. Esto no puedo remediarlo y pido disculpas.

    Los captulos, del II al V, se inician con un fragmento en letracursiva que corresponde a un texto literal de Fritjof Capra, recoge,muy brevemente, todo lo que se puede decir, en el momento actualde la ciencia, sobre este tema. A ratos, pienso que lo mejor es leer-se el texto en cursiva y punto.

    Para una mejor comprensin del captulo II pueden visionar lapelcula Gnesis de produccin francesa, o la representacin tea-tral Nuestras amigas las bacterias de produccin espaola.

    El lector que lo desee puede realizar las observaciones que leparezcan oportunas a travs de correo: antonio_huertas@telefonica.net

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 5

    INTRODUCCIN

    Tras la exposicin apasionada que realic, siguiendo a LynnMargulis, sobre el origen de la vida en lo que llamamos un PlanetaSimbitico, una de las dudas, de las pegas, que ms insistente-mente nos hicimos fue ms o menos esta:

    Queda espacio para el espritu humano en ese planeta simbi-tico?

    Qu hay de la dimensin espiritual de la vida, la reflexin, laconciencia e incluso de la trascendencia del ser humano?

    Hoy son raros los cientficos que duden de que el hombre actuales producto de un largo proceso evolutivo. Pero dicha idea inco-moda a buena parte del gran pblico. Pocos son los que niegan elhecho de que su apariencia fsica y su estructura corporal son elresultado de la evolucin, pero tambin es as en el caso de susestructuras psicolgicas? Adems, es pertinente considerar nues-tro comportamiento, como seres inteligentes, desde un punto devista evolucionista? En alguna parte he ledo este inquietante plan-teamiento: Si un perro muere y sabe que muere como un perro ypuede decir que muere como un perro, es un hombre?

    El problema surge cuando saltamos de la naturaleza animal, yla comparamos, a la naturaleza de ese mono desnudo, primo her-mano de los chimpancs, familiar cercano de los primates y conuna larga lista de parientes que se pierden en la noche de los tiem-pos. De cualquier forma, pienso que nuestra dignidad como serespensantes est a salvo, puesto que, a partir de un mismo potencial

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 6

    nervioso, en un mismo lapso de tiempo, los monos y nosotroshemos cumplido destinos muy separados.

    Me viene a la mente lo que deca mi abuela: T descendersdel mono, yo no.

    La necesidad en apariencia legtima de definir al hombre haconducido al pensamiento occidental a un callejn sin salida. Mu-chos humanistas resumen admirablemente bien esta increble si-tuacin: En el transcurso de los siglos, la ciencia ha infligido dosheridas al amor propio de la humanidad, la primera, cuando hamostrado que la Tierra no es el centro del Universo, sino un puntominsculo apenas concebible; y la segunda, cuando la biologa harobado al hombre el privilegio de haber sido objeto de una crea-cin particular y ha puesto de relieve su pertenencia al mundoanimal. Durante mucho tiempo los humanos nos hemos credo elcentro de todo. La ciencia nos ha hecho bajar de ese trono. Sloformamos parte del universo.

    A esta situacin se ha llegado a partir de una larga tradicin delpensamiento occidental que intenta poner de relieve una lgica delmundo vivo que, necesariamente, conduce al hombre moderno.Esta creencia se encuentra desde Aristteles en una suerte de de-terminismo metafsico: la evolucin de la vida est dirigida a laaparicin de los seres humanos, ya que participan de una mismalgica. Desde sus orgenes, la vida sera una promesa humana.Desde Platn la tradicin filosfica occidental entiende la mentecomo sinnimo de espritu o alma. Descartes lleva al extremo estaidea cuando dice que la mente humana es una entidad espiritualsagrada que controla la mquina corporal.

    Claro, frente a esto se pueden exponer los planteamientos deotros sabios. Me viene a la memoria la famosa navaja de Guiller-

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 7

    mo de Ockam, monje franciscano del siglo XIV, que ya planteaba lanecesidad de explicar los fenmenos de la naturaleza a partir de lapropia dinmica de la naturaleza, cortando la tentacin de expli-car lo de aqu con causas del ms all. Propona explicar la mayorcantidad de fenmenos con la menor cantidad de leyes posibles.

    De cualquier forma, el hecho de que tengamos, como seresconscientes, alguna esperanza de desvelar los secretos de un mis-terioso universo, es un don preciado que no debemos despilfarrar.

    "Parece casi inconcebible que nosotros, una especie de monosinteligentes del tercer planeta de una estrella insignificante en unagalaxia insignificante, podamos estar en condiciones de rastrear lahistoria de nuestro Universo hasta el instante mismo de su apari-cin, hasta aquel momento en el que las temperaturas y las presio-nes superaban todo lo que nuestro Sistema Solar ha experimen-tando nunca", escribe el fsico Michio Kaku, para aadir a renglnseguido que en su opinin es algo que ya se ha conseguido.

    Para poder plantear, correctamente, el sitio del espritu, larazn y la conciencia humana, es necesario volver, no solamente, alorigen y desarrollo de la vida sobre la Tierra, sino al devenir deeste universo que nos acoge. En los ltimos aos hemos llegado aun punto en el que podemos empezar con los orgenes del univer-so y podemos terminar con una conversacin entre seres inteli-gentes sobre cmo funcionan las cosas. Hacernos una idea muyprecisa de todos los pasos que hay entre esos dos extremos. Esesoberbio objetivo es, nada ms ni nada menos, el esbozo que quie-ro plantear en estas pginas.

    Desde mi heterodoxa formacin filosfica, me atrevo a sugerirque es posible comparar el momento presente de la teora sobre laevolucin del universo y la vida con estar componiendo un rompe-

  • Antonio Huertas DDEE LLAA EETTAA AA LLAA PPSSIILLOONN 8

    cabezas y de pronto miras hacia el tablero y te das cuenta de que lohas terminado, tienes todas las piezas.

    No quiero caer en la petulancia y en la absurda soberbia de pre-tender decir que se comprende todo. Es cierto, todo esto es muydifcil de comprender, lo que hacemos es intentar comprenderlodesde un ngulo u otro y ver si le encontramos algn sentido, unono espera en realidad comprenderlo del mismo modo que com-prendemos el mundo diario que nos rodea habitualmente. Peroesos pequeos atisbos de comprensin son, a mi modo de ver, algoapasionante y nos hace sentir que estamos cerca de algo que es unpoco mgico. Siempre tendremos que tener en cuenta que a escalade las leyes de la mecnica csmica y cuntica los objetos materia-les se comportan de manera completamente distinta a como lohacen a escala humana, de manera que nuestra experiencia normalno nos sirve de mucha ayuda.

    Ciertamente, la ltima palabra no est dicha. Sin embargo, gra-cias a las ciencias fsicas, biolgicas y sociales disponemos hoy decompletos modelos para responder las preguntas no solamentesobre el origen de nuestro pequeo planeta, sino sobre el del Uni-verso entero, y por tanto, del espacio, el tiempo y la propia vida. Laciencia avanza porque el hombre tiene una curiosidad inherentepor entender.

    Soy muy consciente del peligro de las simplificaciones, pero laventaja de las ideas simples es que son claras. El inconveniente delas ideas claras es que son reductoras. Sin embargo, es interesan